27 may. 2014

Panorama ganadero. 1er trimestre 2014

Para prever exitosamente el futuro del negocio ganadero, es menester primero comprender la situación actual o, si esto no es factible, la del pasado más reciente.  Es fundamental la elección de los indicadores a observar, así como ponderar su influencia en el resultado del negocio y la confianza que en ellos puede tenerse.
En este espíritu, es fundamental comenzar por el análisis de los precios del producto en cuestión:
Al terminar el primer trimestre de 2014 los precios promedio de la hacienda gorda en el mercado de Liniers fueron superiores a los de igual periodo del año 2013. Las vacas de conserva se comercializaron a valores 30% mayores, las regulares 40%, las buenas 44%, las vaquillonas 46% y las terneras 53%. Los novillos se pagaron 56% más, los novillitos 48% y los terneros 47%.
La hacienda de invernada cerró el mismo trimestre con ganancias un poco menores, siempre comparando versus el mismo trimestre de 2013.
Los precios promedio de los terneros y terneras  fueron 40% superiores. Similar suba se registró en los valores promedio pagados por vientres preñados y con cría al pie.
Para el periodo considerado, 1er trimestre 2013 versus 1er trimestre 2014, los índices de precios al consumidor más confiables registraron subas alrededor del 35%.
Hasta aquí, podemos señalar que los precios percibidos por los engordadores han recuperado poder real de compra, mientras que los criadores lo hicieron en menor medida. Es claro que este punto en particular influye en el resultado económico de la actividad ganadera por medio de los costos, que tienden a ser constantes a pesar que el dinero pierda valor.
Los volúmenes operados también son útiles para describir la situación de la actividad:
La faena acumulada durante el primer trimestre de 2014 fue 0,3% inferior a la acumulada en el mismo periodo de 2014, registrándose 2.990.113 cabezas.  La producción durante este periodo se redujo 4 %, llegando a 651.000 toneladas de res con hueso, merced a una merma de 3,5% en el peso e faena, que promedió 218 kg por cabeza.
Dada la recuperación del precio de la hacienda gorda , era esperable una simultánea reducción de la producción, qu habrá que vigilar en los próximos meses a fin de determinar si será una situación permanente o transitoria. Por otra parte,  la reducción del peso de faena indica que buena parte de los engordadores consideraron más conveniente para su empresa enviar animales de bajo peso al mercado antes que mantenerlos más tiempo en engorde.
El 95% de dicha producción fue para el mercado interno, ubicando el consumo por habitante por año en 60,5 kilos. Este valor implica una reducción del 3,6% respecto al año precedente, pero permite al consumidor local ubicarse entre los 2 mayores consumidores de carne vacuna del mundo.
El 5% de la producción fue exportado. Estas 36.220 toneladas son 22% menos de las exportadas en el primer trimestre de 2013 y se pagaron en promedio 5.409 dólares la tonelada. Este importe es 8% superior al recibido en el primer trimestre de 2013.
Esta distribución de la producción casi exclusivamente orientada al mercado local me exime de hacer un análisis profundo del mercado internacional, dada la intrascendencia de las exportaciones argentinas; pero cabe señalar que la demanda mundial continúa alta y eso se refleja en los mayores precios por tonelada exportada recibidos.
Nada fuera de la política puede hacerse para revertir dicha situación y, posiblemente, nada dentro de la política se haga antes del 2016. Tampoco es alentador que los potenciales candidatos a la presidencia se manifiesten respecto a la exportación de carne en términos de “saldos exportables”, por lo cual no esperaría cambios substanciales.
Si bien los subproductos representan una porción marginal en el valor de la hacienda, en el mediano plazo pueden ayudar a subir o bajar las utilidades de los frigoríficos y por ende la capacidad de pago.
Los cueros se comercializaron durante el primer trimestre del año a precios 100% superiores a los de igual periodo del año pasado, el sebo bovino a precios 23% inferiores y el expeller a precios 40% menores.
Los sustitutos
También es interesante observar el comportamiento de los principales substitutos de la carne vacuna:
El precio mayorista del pollo durante los tres primeros meses de 2014 fue 53% superior a los de igual periodo de 2013. Este incremento es similar al que registraron los bovinos de consumo liviano, o sea los más caros habitualmente. En este caso la posible sustitución de carne bovina por carne aviar se mantendría en los mismos niveles del año pasado.
La producción de carne aviar acumulada de enero a marzo fue 3,8% inferior a la de igual periodo del año pasado, alcanzando 445.000 toneladas, que permite un consumo por habitante por año de 37 kilogramos. El precio del capón porcino creció 20% en el primer trimestre del presente año. Aplicando al precio corriente un ajuste por inflación, el precio real del capón se ubicaría en valores 15% menores a los del año pasado en este caso.
El consumo de carne porcina durante los 3 primeros meses de 2014 alcanzó los 10,37 kilos por habitante por año, un 11% superior al mismo periodo de 2014.
En este caso podemos suponer que una parte del consumo puede desplazarse a esta carne y actuar como techo a los precios de la carne bovina, aunque su oferta es acotada. También cabe observar si en el futuro estos precios permitirán a los productores de cerdos una rentabilidad acorde.
Análisis de la demanda
Finalmente, es interesante observar como se desplaza la demanda de carnes respecto a la de otros alimentos y bebidas:
La venta de alimentos y bebidas creció 28% entre el primer trimestre de 2013 y el primer trimestre de 2014. La venta de carnes solo aumentó 23%, mientras que las ventas de panadería lo hicieron en un 47%, bebidas un 37%, lácteos un 34% y frutas y verduras en un 25%.
Dado que estos porcentajes están referidos a los montos vendidos y no a las cantidades de producto, es necesario recordar que entre los periodos analizados el dinero perdió el 35% de su valor. Aclarado esto, se observa que el gasto relativo en alimentos y bebidas ha retrocedido y, dentro de este segmento, la carne ha retrocedido más que otros rubros.
Publicado originalmente en mitre y el campo

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