28 feb. 2014

Solo el clima puede ayudarnos

Según el departamento de agricultura de los Estados Unidos de América (USDA, por sus siglas en inglés) durante 2013 el mercado argentino consumió 2.620.000 toneladas de carne vacuna, 1.701.000 toneladas de carne de pollo y  419.000 toneladas de carne de cerdo. Sumando estas cantidades y dividiendo luego por la cantidad de habitantes del país (42 millones y monedas) encontramos que, en promedio, cada habitante de la república comió en 2013 111 kilogramos de carne. Mundialmente, un consumo altísimo.
Dado que el USDA considera un solo dato a toda la Unión Europea (a pesar que la integran diversos países), y esto baja su promedio,  solo existe una nación en el mundo que coma más carne por habitante al año que Argentina: Los Estados Unidos de América, con 114 kilos.
Esto, con una salvedad: Se le computan 7 kilos por habitante por año de carne de pavo que en Argentina ni sabemos que gusto tiene. Más abajo en el ranking de consumo aparecen Brasil y Australia con 100 kilos. Claramente, ser exportadores netos de carne no les impide mantener a sus mercados internos muy bien abastecidos.
En los números de carne vacuna, más precisamente, ninguna nación tiene consumos superiores a los nuestros (al menos según los datos del USDA) y el segundo consumidor mundial, Uruguay, se come 10 kilos menos por habitante por año. A pesar de eso, no parece que el pueblo rioplatense hermano sufra una carestía cárnica. De ahí, para abajo, vienen Brasil, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Todos países exportadores y luego Chile: El país no exportador de carne que mayor consumo por habitante tiene: unos 24 kilogramos al año.
En vista a los  párrafos anteriores, y considerando que las exportaciones se encuentran cerradas por vía de los permisos de exportación y limitadas por las retenciones, cupos, cuotas y encajes;  queda claro que el futuro del negocio ganadero no es muy promisorio. El mercado local ya no puede comer más carne.
De hecho, en vista a las últimas noticias sobre las negociaciones salariales, puedo sospechar que será afortunado si logra mantener su consumo del año pasado.  Los sueldos no solo parece que perderán frente a los alimentos, además parece inminente una reducción a los múltiples subsidios que recibe la población urbana, lo cual reducirá la cantidad de dinero disponible por los consumidores para alimentarse. Puede inferirse entonces que cualquier aumento en la producción cárnica  local resultará en menores precios, los cuales son actualmente bajos.
Estableciendo como criterio para definir un precio como alto o bajo a la respuesta del consumidor, es interesante señalar que el consumo de carnes total (Vacuno, aviar y cerdo) aumentó 3 kilogramos entre 2012 y 2013 y  9 kg desde 2011. Considerando únicamente carne vacuna, el aumento de consumo en 2013 es de 3 kilogramos desde 2012 y 6 desde 2011. No hay mucha ciencia: Si la carne fuera cara su consumo disminuiría.
Consideremos también que los costos de producción han venido subiendo en los últimos años, y no parece que la última devaluación del dólar vaya a ayudar en ese sentido, más bien todo lo contrario.
Carne barata y costos en alza, son factores que no parece se vayan a modificar en el corto plazo, y siempre existe la posibilidad de entrar nuevamente en una fase de franca liquidación de los stocks ganaderos (También conocida como “La vaca no me deja un peso, mejor la dejo en la feria”) que podría aumentar más el volumen faenado y deprimir el precio, como señalaba más arriba. Liquidación del stock, a nadie debería extrañar: La ganadería es una actividad productiva con fin de lucro, no una carga pública ni una obligación moral.
Para cerrar el panorama, solo del plano climático pueden aparecer buenas noticias: Si se da, como anuncian, un año lluvioso (fenómeno del Niño mediante) pueden reducirse los costos de producción y los ganaderos tendrán un incentivo para retener las terneras que se convertirán en madres después del 2015. Esto bajaría la oferta de hacienda y tonificaría sostendría los precios… pero ya sabemos que con el clima nunca se puede estar seguro de nada.

Publicado en Visión Nacional y Revista Chacra

¿Donde están los dólares?

Durante el año 2005 Argentina exportó 578 mil toneladas de carne, por un valor total de 1.399 millones de dólares*. Además de eso, en 2005
se creó Youtube y Argentina ganó el mundial juvenil de fútbol en Los Países Bajos (ponele Holanda), de la mano de Lionel Messi. Esto
último, dicho como para ubicarnos en el clima de época.
Durante el año 2013 Argentina exportó 241 mil toneladas de carne, por un valor total de 1.287 millones de dólares. De haber mantenido la
exportación en los niveles de 2005 y considerando los preciosactuales, el monto exportado en 2013 ascendería 3.306 millones dedólares; 1.906 millones de dólares más de los que realmente ingresaron el año pasado*.
Un monto en dólares muy interesante, sobre todo cuando funcionarios
gubernamentales de la más alta jerarquía dedican varias horas al día a tratar de persuadir a los productores sojeros para que vendan unas
hipotéticas toneladas de poroto que, desde el estado estiman, ascenderían a 3.500 millones de dólares.
Entre 2005 y 2013 pasaron un montón de cosas en el mercado ganadero.
Entre las que recuerdo de memoria: Imposición de un peso mínimo de faena, aprietes a consignatarios, cierres de exportaciones, listas de precios máximos en el mercado de hacienda de Liniers, obligación de destinar carne “a la barata” para obtener permisos de embarque… y seguro me olvido de unas cuantas.
En resumen: Una política que destinada a convertir a la actividad ganadera en una abastecedora barata del mercado interno, que solo participara en el mercado internacional con sus saldos.
¿Cual es el gran aporte realizado por esta política al consumo local? Durante el año 2005 el consumo por habitante de carne vacuna fue de 62 kilos, en 2013 fue de 64 kilos. Dos (2) kilos de diferencia. En unidades parrilleras: 4 asados. Para aumentar el consumo 2 kilos por año hemos resignado 1.908 millones de dólares al año y una cantidad de puestos de trabajo que se cuenta en decenas de miles, tanto en la producción como en los frigoríficos. Sumemos a ello, la cantidad de insumos que esa producción hubiera requerido, los fletes, y los impuestos directos e indirectos que el mismo estado no cobró porque
esa producción no existió.
Todo esto, bajo un gobierno que dice estar a favor del agregado de valor en origen. Esto último es muy gracioso, ya que no hay mejor ejemplo de agregado de valor en origen que un novillo en engorde comiendo maíz y convirtiéndolo en carne.
Con estos datos a la vista, creo que queda claro que la estrategia de”vivir con lo nuestro” y solo exportar “lo que sobre” en materia de carnes no ha sido nada exitosa. Lástima que, por ahora, los encargados de revertir esta situación están muy entretenidos inventando inaplicables subas de retenciones y reediciones de las juntas nacionales, para meter miedo a los que tienen en un silobolsa, el fruto de su trabajo, inversión y riesgo.
* Los datos son del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna
Argentina (IPCVA, para los amigos). Las cuentas son mías.

Publicado en: Visión Nacional