14 may. 2016

En el noticiero de Canal Rural con Nicolás Razzetti. 25/4/16

Situación actual y esperada del mercado mundial de carnes

Dos veces al año, en abril y octubre para ser más preciso, el departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) publica sus proyecciones y estimaciones para el mercado mundial de carnes.
En lo que a nuestro país se refiere, el informe de abril proyecta una producción de 2,68 millones de toneladas de carne vacuna, o sea 60 mil toneladas menos de las producidas en 2015, o en términos porcentuales una reducción del 2%.
Respecto a las exportaciones de carne bovina Argentina, el informe primero corrige su estimación de octubre sobre los volúmenes vendidos al exterior durante 2015, pasando de 230 mil toneladas a 186 mil. A partir de allí, proyecta para este año exportaciones argentinas de carne en torno a las 230 mil toneladas; esto es 44 mil toneladas más o un incremento del 24 %.
Con esta producción y estas exportaciones, Argentina tendría una oferta doméstica de 2,45 millones de toneladas durante 2016. Esto es 104 mil toneladas menos que en 2015, o una reducción del 4%.
Teniendo en cuenta que los precios locales de la hacienda, una vez descontada la inflación, se mueven al ritmo de dicha oferta, podemos esperar este año valores en promedio superiores a los de 2015.
Por otra parte, se espera que la oferta de carne de pollo aumente 82 mil toneladas, es decir un 4,3%, que compensarían parte del faltante de carne roja.
En el panorama internacional, Estados Unidos, el primer productor mundial de carne, incrementaría este año 5% su producción. Luego de un par de años de altos precios, esas 513 mil toneladas extra le permitirán aumentar su consumo 2% al tiempo que reduciría sus importaciones 214 mil toneladas. A pesar de esto, continuará siendo el segundo importador mundial de carne bovina; mientras sus exportaciones aumentarán 86 mil toneladas, manteniendo el 4to puesto en el ranking mundial.
Por su rol preponderante en el comercio internacional de carne, esta situación permite sospechar que los precios internacionales de la carne no se verán impulsados por el gran país del Norte este año, como lo fueron en el pasado reciente.
Australia, el segundo exportador mundial, luego de años de sequía y altos precios, estaría en 2016 bajando la faena para reconstruir el stock vacuno. Esto restaría 367 mil toneladas a la oferta al 7mo productor mundial de carne bovina, 329 mil de las cuales se restarán de sus ventas al exterior.
Brasil, el principal exportador de carne vacuna, estaría durante 2016 aumentando sus ventas externas en 145 mil toneladas merced a un crecimiento del 5 por ciento en su producción que, crisis económica mediante, solo dejará 40 mil toneladas extra para su mercado interno.
China y Hong Kong estarían importando en durante el corriente año 223 mil toneladas de carne vacuna más que en 2015. De este modo se ubican como el principal comprador internacional de carne. Cabe recordar que son, además, el segundo comprador en volumen de argentina, con lo cual este dato adquiere una alta significación para el sector ganadero local.
Otro dato interesante para el mercado local es el de Rusia: proyecta el USDA que el primer comprador en volumen de carne Argentina, mantenga sus compras internacionales en el mismo nivel que el año pasado. De este modo traza una perspectiva menos optimista que la de octubre pasado en la cual presagiaba un incremento en dichas importaciones. Otro que tampoco espera el USDA que varíe respecto al 2015 es la Unión Europea, o sea el principal comprador en dinero de nuestras exportaciones cárnicas.
Completando el panorama, se espera que Chile, el tercer comprador en volumen de carne argentina, incremente sus importaciones de carne en un 6%. Esto es 15 mil toneladas más que buscará en el exterior.
En definitiva: Si bien el mercado internacional de carne vacuna sigue demandando, es posible que este año lo haga sin recuperar los precios record de 2014, siendo los precios de 2015 un objetivo mucho más realista para los valores esperados.

3 mar. 2016

Ríos de tinta

Si bien mucho se ha hablado sobre el precio de la carne, en especial en lo que refiere al precio pagado por los consumidores, es posible decir todavía algunas cosas sobre la situación presente y sobre el futuro cercano del negocio ganadero:
Respecto a la situación presente, se observa que Los precios promedio de la hacienda gorda en el mercado de Liniers durante el mes de enero fueron entre 48% y 53% superiores a los del mismo mes de 2015, salvo para las vacas que solo aumentaron 28%. Si tenemos en cuanta que la inflación anual medida por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue de 28,9%, podemos decir que los precios reales se incrementaron entre 18 y 23% respecto los del año pasado, salvo para las vacas que quedan 2% más baratas.
Si bien todavía no tenemos datos de la faena de enero, cabe aquí recordar que la producción total de carne vacuna del último trimestre de 2015 fue 4% inferior a la del mismo trimestre de 2015 siendo diciembre el mes de mayor diferencia interanual, registrando un faltante equivalente al 5% de la oferta total.
Esta reducción de la faena se origina en el proceso de retención de vientres que, si todo sale bien, se convertirá en un aumento del stock bovino en el próximo año. En el último trimestre de 2014, 46 % bovinos faenados fueron hembras, o sea potenciales madres. En  el último trimestre de 2015 esta proporción bajó  a 41 %.
En el mes de enero en el mercado de Liniers se vendieron para faenar 18% menos animales que en enero del año pasado, por  lo cual no deberíamos esperar que los datos de faena de dicho mes sean mayores a los de diciembre. Las categorías que más han bajado su participación en el mercado son las hembras: (-25%) las vacas, (-35%) las terneras y  (- 20%) las vaquillonas, por lo que podemos suponer que la reducción de la oferta sigue siendo generada por la retención de vientres.
Por el lado de las exportaciones, el año 2015 cerró muy pobremente: Las 122 mil toneladas vendidas al exterior durante diciembre equivalen al 5,6% de la producción total y son 36% menores a las del mismo mes del año pasado.  Si bien enero comienza a mostrar síntomas de recuperación, por ahora solo llega al nivel de octubre del año pasado y tiene nulo impacto en la oferta total y, por ende, en el precio de la carne.
También en la producción de pollo se produjo una reducción en el volumen del cuarto trimestre de 2015 equivalente al 4% del mismo trimestre de 2014, con un mes de diciembre 6% por ciento menor al del año previo.
Al igual que con la carne vacuna, estas reducciones en la oferta pueden explicar fácilmente las mejoras registradas en los precios del pollo, que de enero 2015 a enero 2016 aumentó 48% por ciento y que en diciembre registraba una diferencia positiva interanual del 61% por ciento.
En lo que respecta al futuro, un indicio interesante nos da el portal Entresurcosycorrales.com: Se están vendiendo más invernada que el año pasado, y este incremento está concentrado en las categorías más livianas. Además, el crecimiento de la oferta de terneras es menor al crecimiento de la oferta de terneros, lo cual parece indicar que la retención de vientre continúa, pero a ritmo más calmo. En líneas generales, tanto los machos como las hembras de recría e invernada registraron en enero un aumento interanual del 46% por ciento, con lo cual mantienen muy parecida su relación de precios con el gordo. De mantenerse estos volúmenes vendidos, podemos esperar un escenario más distendido para las compras de hacienda de los engordadores y precios menos firmes para la invernada.
Tampoco ayudaría demasiado a los precios de la invernada el incremento sufrido por los precios del maíz: Por ejemplo la pizarra de Rosario que en enero de 2015 promediaba en baja  $988 pesos por tonelada, en enero de 2016 promedió $1933 por tonelada  y en suba. Este aumento interanual superior al 100 % seguramente impactará en los costos de los engordadores a corral, y parece razón suficiente para dudar de su capacidad de éstos para ofertar precios mayores a los actuales por los animales de invernada.

10 feb. 2016

No estamos solos

El fin de los impuestos a la exportación de carnes, más conocido como “Retenciones”, la normalización en la entrega de los Registros de exportación , más conocidos como “Roes”, y la unificación cambiaria, más conocida como “salida del corralito del dólar”, permiten a la producción de carne argentina volver al mundo.
Si bien hoy las exportaciones se llevan un porcentaje ínfimo de la producción de carne argentina, esto irá mejorando en el futuro. En vista de ello, es importante comenzar a familiarizarnos con la situación del mercado mundial, a pesar que su influencia sea muy acotada en lo que respecta a los precios locales.

En líneas generales se estima que la producción mundial de carne bovina crecerá en 2016 un 1,3%, luego de caer 2,2% en 2015, impulsada principalmente por Estados Unidos, Brasil e India.
Del mismo modo, se espera que el total de exportaciones mundiales crezca este año 3%, luego de la merma en volumen del 4% sufrida en 2015, lo cual permitiría una leve recuperación en los precios internacionales.
Se presenta a continuación un breve resumen sobre la situación actual y la esperada para este año en los principales actores del mercado mundial de carne bovina:

Corea del Sur
El quinto importador mundial de carne vacuna está atravesando un proceso de reducción de existencias vacunas y reducción en el número de establecimientos ganaderos desde hace varios años. Este proceso está llegando a su fin, por lo cual se espera que su producción vaya decreciendo por menor stock y por menor faena de hembras cuando comience a reconstruir su rodeo. A este faltante de carne bovina se le suma un precio local del cerdo en alza y juntos sostienen la demanda e impulsan las importaciones. Importaciones que se estiman 13,5% superiores en 2016 a las de 2015. Con esto, estaría demandando del mercado mundial 54 mil toneladas más que el año pasado, liderando el crecimiento en el comercio internacional de carne vacuna detrás de China y Hong Kong.

Nueva Zelanda
El quinto exportador mundial de carne bovina espera reducir su stock vacuno 1% este año. La sequía y los precios bajos de la leche mandaron al frigorífico parte de los tambos, aumentando la producción de carne y reduciendo el rodeo lechero neozelandés. De este modo los tamberos bajan la cantidad de vacas por hectárea (en especial las vacas menos productivas), reducen la cantidad de leche producida y equilibran la oferta de leche con la demanda. Se espera para 2106 una mayor faena (+1%) y un incremento superior en la producción (+2%) dado el mayor peso medio de faena proyectado (pasando de 141 a 145 kg por cabeza). Se estima que Nueva Zelanda incrementará de este modo 1% sus exportaciones totales este año, colocando 8 mil toneladas extra en el mercado internacional.

China
El cuarto importador mundial de carne bovina, o segundo si se lo considera junto a Hong Kong, tendrá en 2016 similar faena que 2015, por lo cual se espera que no varíe su stock bovino. A pesar de las dudas sobre su ritmo de crecimiento económico, se estima que su consumo aumentará 1% impulsado por la preferencia que muestran los consumidores por la carne vacuna sobre el cerdo, el proceso de urbanización y un poder adquisitivo sostenido. Se proyecta, además, que el precio pagado por sus importaciones sea más bajo, ya que cada año más países deben competir entre si para venderle a China. Esto posibilitará un aumento de las importaciones del 15%. De este modo es posible que junto a Hong Kong absorban 150 mil toneladas extra de carne bovina durante 2016.

Brasil
El segundo exportador mundial de carne bovina, o el primero si consideramos que parte de las exportaciones de la India corresponden a carne de búfalo, lleva ya 2 años de sequía. Esto generó fuertes aumentos en el precio del ternero que permitirán, en cuanto llueva, iniciar un proceso de retención de vientres e incremento del stock bovino. Posiblemente la lluvia esperada caerá este año y el rodeo brasileño crecerá 2,8% en 2016. La faena no presentará cambios respecto de 2015 y la producción crecerá +2% por menores exportaciones en pie y mayor peso medio de faena.
La demanda local permanecerá controlada por efecto de la inflación y el desempleo, el aumento de las tasas de interés y el endeudamiento de los consumidores, por lo cual se espera que el consumo se desplace hacia sustitutos más baratos como el pollo y el cerdo.
Como consecuencia de lo antedicho, y gracias a la devaluación que ha sufrido el Real, se esperan más exportaciones 9% superiores a las del año pasado, sobre todo a medio oriente. Esto equivale a agregar al mercado internacional de carne bovina 150 mil toneladas este año.

Rusia
Se espera que el segundo importador mundial de carne reduzca su producción de carne vacuna -4% este año y a pesar de ello achique también su rodeo -3%. La falta de incentivos hace salir a pequeños productores del negocio y espanta las inversiones de los grandes productores. Reducidos precios de la leche por exceso de oferta impulsan faena de vacas de tambo que pasan, vía matadero, a engrosar la oferta de carne.
El consumo se calcula que caerá -1% por efecto de la inflación, el menor poder adquisitivo de los rusos y, en general, por la crisis económica que atraviesa el país. En este contexto, es muy posible que ocurra una importante sustitución de la carne bovina por carne de pollo y especialmente de cerdo, dado que la producción de esta última crecería alrededor del 5% este año. Cabe agregar que el precio de la carne vacuna subió en 2015 un 30% con una inflación del 15%, por lo que el consumidor la percibe como un producto caro.
Como si todo esto fuera poco, la devaluación del rublo complica la importación en general, pero igualmente se proyecta un incremento de sus compras al exterior alrededor del 5%, luego que cayera el 19% entre 2014 y 2015. Esto equivale a decir que los rusos necesitan del mercado mundial de carne bovina 35 mil toneladas más que el año pasado.

Australia
El tercer exportador mundial de carne lleva varios años de sequías y altos precios internacionales, que impulsaron una fuerte reducción del stock bovino, llevándolo al mínimo de 2 décadas. Desde 2013 viene creciendo la faena de hembras, permitiendo alcanzar volúmenes record en producción y exportaciones que no serán sostenibles si llueve de forma más generosa.
Si bien el consumo per cápita australiano ha venido bajando, se espera que el mercado local mantenga constante la demanda de carne para el próximo año.
De producirse las ansiadas precipitaciones, se espera que el stock se achique un 5%, la producción retroceda 9%, las exportaciones de carne caigan 10% y las ventas al exterior de hacienda en pie se reduzcan -8%. Esto permite esperar que los mercados internacionales este año echen en falta unas 190 mil toneladas de carne australiana.

Japón
Se proyecta que el tercer importador mundial mantendrá en 2016 su consumo, como mínimo. El alto precio alcanzado por la carne vacuna y el estancamiento económico no permiten esperar mucho más de la demanda, a pesar que las nuevas generaciones prefieren la carne al pescado. Se espera una merma del 2% en la producción y en las importaciones, que en parte serán compensadas por una reducción en el stock de carne congelada que mantiene Japón y posiblemente también generen algo de sustitución por carne de cerdo y pollo, que son más accesibles. De este modo se espera que Japón demande de sus proveedores externos 13 mil toneladas de carne bovina menos que en 2015.

Estados Unidos
Es un jugador central en mercado mundial de la carne. Además de ser el mayor productor y el principal consumidor de carne bovina, es el primer exportador mundial, con volúmenes equivalentes a la suma de Japón y Rusia; además, es el tercer exportador mundial, con volúmenes similares a la suma de Nueva Zelanda y Paraguay, que son el 4to y 5to respectivamente.
Luego de 10 años de sucesiva merma en su stock, el año 2015 aumentó sus existencias un 1% y se espera que 2016 lo haga un 3%. Mucho ayudará la mejor zafra de terneros 2% superior, impulsada por las mejores condiciones climáticas, la baja en los precios de los cereales y los altos precios de la hacienda que mejoraron los márgenes de la cría.
Para 2016 se espera que la producción aumente 5%, lo que junto a un dólar más fuerte frente a otras monedas, permitirá a los norteamericanos reducir sus importaciones un 11% , que es lo mismo que decir que absorberán del mercado internacional 178 mil toneladas de carne bovina menos que el año pasado. Con un crecimiento en el consumo del 2%, moderado por la importante sustitución carne vacuna por cerdo y pollo luego de un par de años de precios muy altos, se espera que los precios de la carne retrocedan lenta y levemente durante el presente año.
En este contexto, sus exportaciones crecerían un 6%, o sea 65 mil toneladas que se agregarán a la oferta total mundial de carne bovina.

Matías A. Sara, en base a datos del USDA
Se agradece su reproducción citando al autor.

29 ene. 2016

Que a todos nos vaya bien

La vuelta de Argentina a los mercados mundiales de la carne impone cambiar el cristal con el cual desde acá observamos el mundo. Pertenecer al circo cárnico mundial implica someterse a los movimientos que en él ocurran.
Algunos sucesos, mientras nuestras exportaciones eran mínimas, no tenían mayor impacto en el negocio ganadero local. Si a tal o cual país le iba bien o mal económicamente, no nos afectaba gran cosa. Esto irá cambiando a medida que nuestras exportaciones crezcan. Mantener relaciones comerciales, implica tener cierto grado de preocupación sobre la salud económica de nuestros socios comerciales.
Es bastante conocida la alta correlación que existe entre consumo de carne y producto bruto geográfico a lo largo del tiempo y entre países. Es decir: A medida que un país se enriquece es esperable un crecimiento de su consumo de carne, del mismo modo que es esperable un mayor consumo de carne en un país rico que en un país pobre. Un ejemplo de esto puede ser Brasil, que en lo que va del siglo creció 257%, al tiempo que aumentó su consumo de carne bovina 28%.
Algo menos conocida es la relación positiva entre crecimiento económico mundial e importaciones de carne. Del mismo modo que el crecimiento económico aumenta el consumo de carnes, puede generar una demanda capaz de adquirir cantidades de carne superiores a la que sus países producen. Por lo general, las carnes importadas son más caras que las locales, como mínimo por el flete involucrado. Resulta de este modo claro que el proceso de importación puede ser incentivado por un mayor poder adquisitivo, propio del crecimiento en el PBI por ejemplo, y claramente limitado ante situaciones en las que la economía se encuentra estancada o achicándose. Para ver como es esto, podemos observar a Chile, que merced a su crecimiento del 200% del PBI en lo que va del siglo, aumentó sus importaciones de carne bovina 61%.
Una cuestión menos a veces ignorada es que los años en que crecen las importaciones de carne en el mundo, también crecen los precios unitarios de las mismas, o viceversa. En este caso no resulta evidente cual es la variable dependiente. Es posible que un producto de flete relativamente caro como la carne solo sea rentable exportarla cuando su precio unitario es alto. También es posible que el precio alto sea un reflejo de una demanda insatisfecha que incentive las importaciones de carne. Cualquiera sea la razón, en el último siglo solo durante 2 años bajaron las cantidades importadas respecto al año anterior, 2009 y 2015, y fue en estos dos mismos años cuando el precio de dichas importaciones bajó.
Teniendo en cuenta estos 3 factores resulta claro que a la argentina, como exportadora de carne, le conviene que a los países involucrados en el comercio mundial de carne les vaya bien económicamente. Veamos, por ejemplo, el caso de nuestros principales clientes. Nos conviene que les vaya muy bien a China, Rusia, Chile y la Unión Europea. Nos conviene porque si esto sucede comerán más carne, y ahora nosotros exportamos carne.
 Afortunadamente, se espera que la economía de la UE siga recuperándose y la de Chile repunte. La mala noticia es que se espera que el próximo año la economía rusa caiga y la china crezca menos que estos últimos años.
Si bien no es uno de nuestros principales clientes, Brasil es uno de los exportadores más importantes. Se espera que su economía ande muy floja este año. Menor consumo interno de carne en Brasil puede convertirse fácilmente en mayores volúmenes exportados que pueden hacer bajar los precios internacionales.
 La devaluación de la moneda de un país incentiva sus exportaciones y restringe sus importaciones. Se espera que Brasil siga devaluando el real y Rusia haga lo mismo con el rublo. En este sentido cabe esperar más ventas al exterior del tercer exportador mundial de carne vacuna, cuarto de carne porcina y primero de pollos; al tiempo que menos compras externas del tercer importador mundial de carne vacuna y sexto carne porcina.
Párrafo aparte para la guerra. La guerra es mala para el comercio mundial de carne. Rusia se pelea con Ucrania. La UE sanciona a Rusia y como consecuencia Rusia no le compra más carne a la UE. Rusia importa menos carne. La UE importa menos o le exporta a Egipto la carne que pensaba exportar a Rusia. Egipto nos compra también a nosotros. Egipto nos compra menos. La UE nos compra menos. Al final, todos somos más pobres.
También nos conviene que le vaya bien a los demás consumidores de modo que tengan entretenidos a nuestros competidores. Por ejemplo a Corea del sur, a quien no le vendemos nada pero le compra a Australia que es un gran exportador. Este país ha tenido un crecimiento de su PBI en lo que va del siglo que supera el 150%, mientras que su consumo de carne per cápita creció 30%. Afortunadamente, parece que este año su economía seguirá creciendo y a un ritmo mayor al del año pasado.
Además, debe considerarse la situación en que se encuentren los colegas productores de otros países. Buenos márgenes para la producción suelen traducirse en expansiones en el stock bovino. En cualquier tiempo y lugar la expansión en el rodeo bovino implica menor faena, en especial de hembras, y por ende menor producción de carne. Al menguar la producción de carne, manteniéndose la demanda constante, es lógico esperar mayores precios. Estos mayores precios locales siempre suelen conducir a menores exportaciones y de este modo a mayores precios internacionales, que Argentina está ahora en condiciones de aprovechar. Este es el caso de los “farmers” de USA y Australia de cara al 2016.
Como les decía al comienzo: Ahora nos conviene que les vaya bien a todos.

18 ene. 2016

El mundo y la carne

A partir de 2016, Argentina retornará a los mercados mundiales de carne. No solo a los de carne bovina: también a los del pollo y el cerdo. Luego de años de ausencia, es posible que no recordemos bien como pertenecer aun mundo “ancho y ajeno”. El objeto de estas breves líneas es recordar quienes son los protagonistas de esta película.

Luego de los frutos de la pesca, la carne más consumida en el mundo es la de cerdo, con 110 millones de toneladas al año. Esta cifra registra un crecimiento del 7% desde 2011 y equivale al 44% del total de las tres carnes principales (Cerdo, Ave y Bovinos)
El principal consumidor mundial de carne de cerdo es China, con 57 millones de toneladas al año, y un crecimiento desde 2011 del 12%. Este volumen es, aproximadamente, el 52% del total mundial de esta carne.
La Unión Europea, con 20 millones de toneladas al año, a pesar de registrar un descenso del 1% en los últimos 5 años, representa el 19% del consumo mundial de carne de cerdo.
Estados Unidos es el tercer consumidor mundial, con 9 millones de toneladas al año, un crecimiento en volumen del 12% desde 2011 y una participación en el total del 8%.
Los 3 primeros consumidores son, además, los 3 principales productores porcinos y suman el 81% del total mundial, mientras que en el pollo y los bovinos los 3 primeros concentran solo el 50%.

Solo el 6% de la producción mundial de cerdo es exportada. Podemos considerarla como una carne de consumo local, a diferencia del pollo, que se exporta el 12% de la producción y la carne bovina, de la cual se exporta el 17% del total producido.

El primer importador de carne de cerdo es Japón, con 1,2 millones de toneladas anuales, o sea la mitad de su consumo doméstico, cantidad 1% superior a la de hace 5 años y que representa el 20% de las importaciones mundiales. Sus principales proveedores son Estados Unidos, Canadá y Dinamarca.
México, con 920 mil toneladas al año, es decir 4 de cada 10 toneladas de su consumo, registra un crecimiento de sus compras externas del 55% desde 2011 y representa el 14% de las importaciones mundiales de carne de cerdo. Sus principales vendedores son Estados Unidos y Canadá.
 China, con 845 mil toneladas ocupa el tercer lugar del ranking de importadores de carne porcina, volumen que apenas representa el 1% de su consumo. Este monto es 11% superior al de hace 5 años y representa el 13% del total mundial. Sus principales proveedores son los Estados Unidos y la unión Europea.

Las exportaciones porcinas de los 3 primeros países del ranking concentran el 82% del total. En pollos, esta concentración es apenas menor: un 77%, mientras que en bovinos los 3 primeros exportadores concretan solo 57% del comercio mundial mundial.

Argentina consume 490 mil toneladas al año de carne porcina al año, es decir el 0,4% del total mundial y sus exportaciones son intrascendentes.

El pollo es la segunda carne en volumen de las 3 mencionadas, con 86 millones de toneladas al año. Este monto registra un crecimiento del 8% desde 2011 (1 punto porcentual más que la carne de cerdo) y equivale al 34% del total de las tres carnes.
El principal consumidor de carne de pollo es Estados Unidos, con 14 millones de toneladas anuales y una participación del 17% en el total mundial. Este tonelaje creció 12% desde 2011.
China, ocupa el segundo lugar con un consumo de 12 millones de toneladas anuales, es decir el 15% del consumo mundial, cantidad que no ha variado respecto a la de hace 5 años.
La Unión Europea ocupa el tercer lugar de este podio con 10 millones de toneladas, o sea el 12% del consumo total de carne aviar. Este valor es 12% superior al registrado en 2011.
El principal importador de carne de pollo es Japón, con 900 mil toneladas al año, que equivalen a 4 de cada 10 toneladas de pollo consumidas en este país y por lo cual absorbe el 10% del comercio mundial. Este volumen ha crecido apenas 1% en los últimos 5 años. Sus principales vendedores son Brasil y Tailandia,
Arabia Saudita, importa la misma cantidad que Japón, lo que equivale a 6 de cada 10 toneladas de su consumo interno. Desde 2011 esta cantidad ha aumentado 21%.
En tercer lugar, México, con 760 mil toneladas al año, o sea el 20% de su consumo local, representa el 9% del mercado importador y ha incrementado sus compras 31% en los últimos 5 años.

Argentina consume 1,8 millones de toneladas al año de carne de pollo al año, es decir el 1,4% del total mundial. Nuestras exportaciones ascienden a 200 mil toneladas, o sea el 2% del total mundial.
Queda planteada la oportunidad de crecer en este enorme negocio internacional, esperemos que se aproveche.
Matías A. Sara

Se agradece su reproducción citando al autor.

11 ene. 2016

Breve referencia del comercio internacional de carne

Por cuestiones de política interna, Argentina abandonó en 2006 el mercado mundial de carne bovina. A partir de allí, redujo drásticamente su stock bovino, lo cual imposibilitó volver a exportar y abastecer su mercado interno de manera fluida. Con el cambio de políticas ganaderas propiciadas por el nuevo gobierno, quizás sea un buen momento para repasar brevemente quienes son los principales participantes en el mercado mundial de carne bovina.

¿Quién tiene hacienda?

India, con 301 millones de cabezas, cuenta con casi uno de cada tres bovinos del stock mundial. Sabido es que las personas de religión hinduista consideran a las vacas sagradas y no las tocan. Menos conocido es que en la India, además, hay una minoría musulmana que si las toca, las ordeña, las cría, las faena y las vende. Esto suele generar tensiones inter-religiosas, que a menudo son aprovechadas por diferentes fuerzas políticas, pero no cambia el hecho de que la india es un gran criador de vacas.
El segundo stock bovino está en Brasil. Unas 213 millones de cabezas, que representan el 22% del stock mundial y registran 15% de aumento en cabezas desde 2011 y 2 % entre 2014 y 2015 liderando el crecimiento bovino mundial.
China, a pesar de ser considerada habitualmente solo por su enorme demanda potencial de carne, cuenta con uno de los stocks bovinos más importantes : El 10% del total mundial, es decir unas 100 millones de cabezas. A diferencia del antes mencionado Brasil, China viene reduciendo su stock (-6% desde 2011 y -2% desde 2014).
En cuarto lugar, con 9% del stock bovino mundial, 90 millones de cabezas, aparece Estados Unidos. Desde 2011, su rodeo ha bajado 3% en cantidad, pero el año pasado ha quebrado esa tendencia por primera vez y creció 1%. Casi con seguridad, esto se debió a los precios altos registrados desde 2014.
La Unión Europea con 88 millones de cabezas alcanza el 9% del stock mundial, cifra que se mantiene estable dese 2011.

Producir carne no es solo tener hacienda

O dicho de otro modo: No todos los sistemas logran la misma producción con la misma cantidad de animales. Simplificando mucho el tema, se puede decir que dependerá del peso medio de faena, la tasa de destete y la tasa de mortalidad de cada caso.
El mayor productor de carne del mundo es Estados Unidos, con 10,8 millones de toneladas al año, lo cual equivale casi a 1 de cada 5 toneladas producidas en el orbe. Aproximadamente, unos 121 kilos de carne producida al año por cabeza de su stock.
En segundo lugar Brasil, que genera 9 millones de toneladas anuales, genera algo más de una de cada 6 toneladas producidas en el mundo. Dividiendo producción por cabezas, se obtienen 44 kilos de carne por animal en el stock.
En el tercer lugar de este ranking se encuentra la Unión Europea, que produce 7,5 millones de toneladas al año, o sea el 13% del total mundial..Logra de este modo una producción de carne por cada cabeza del stock en 85 kilos.
En cuarto lugar en orden de producción está China, con 6,7 millones de toneladas al año, el 12% de la producción mundial y una relación stock vs producción de 67 kilos por cabeza.
En quinto lugar recién aparece la India, a quien veíamos en el párrafo anterior encabezando el stock mundial. Con una producción anual de 4,2 millones de toneladas y algo así como el 7% de la producción mundial, su tasa de extracción se calcula en unos pobres 14 kilos producidos al año por animal.

¿Quién se come toda esa carne?

Encabeza el consumo mundial de carne bovina Estados Unidos, con 11,4 millones de toneladas al año. Esto le genera un faltante de casi 600 mil toneladas, un 5% de su consumo.
El segundo consumidor mundial es Brasil, con 7,9 millones de toneladas. Esto es 1.6 millones de toneladas menos que su consumo, un 20% de saldo positivo.
En tercer lugar se ubica la Unión Europea, con un consumo anual de 7,6 millones de toneladas. O sea que le faltan 70 mil toneladas a su producción para satisfacer su consumo. En términos porcentuales, apenas 1%.
China, con un consumo anual de 7,4 millones de toneladas de carne bovina, se ubica en el cuarto lugar del ranking mundial. Su déficit de carne se calcula en 600 mil toneladas y representa el 8% del total consumido.

¿Quién vende carne?

Ayudado por sus particularidades culturales, la India es el principal exportador mundial de carne bovina, con 2 millones de toneladas anuales y un 20 % de participación en el total mundial. Cabe aclarar que, en este caso particular, buena parte de esta carne proviene de búfalos. Sus principales clientes son Vietnam, Egipto y Malasia, donde coloca sus mayores montos principalmente en forma de carne congelada; además de Emiratos Árabes y Arabia Saudita a quienes vende cantidades menores de carne enfriada.
Australia, con sus 27 millones de cabezas, produce 2,6 millones de toneladas anuales (unos 98 kilos de carne por cabeza en el stock) y consume solo 475 mil. Lo cual lo caracteriza como un país donde la ganadería está claramente enfocada en la exportación. En efecto, con 1,8 millones de toneladas exportadas al año, ocupa el segundo lugar en el ranking de países exportadores de carne bovina y aporta casi una de cada 5 toneladas exportadas en el mundo. Su principal cliente es Estados Unidos, seguido por Japón y Corea del Sur a quienes vende carne congelada y enfriada. Además, Australia vende hacienda en pie en cantidades considerables a Indonesia, China y Vietnam, entre otros. Si bien en Argentina no se conoce demasiado el tema, las exportaciones de hacienda en pie son habituales en el comercio internacional bovino, permitiendo aprovechar las preferencias culturales y religiosas de algunos clientes para generar negocios.
Brasil es el tercer exportador mundial de carne bovina, con 1,6 millones de toneladas al año, o sea 3 de cada 16 toneladas producidas y aporta el 17% del total mundial. También exporta hacienda en pie en volúmenes importantes, principalmente a Venezuela, Líbano, Jordania y Egipto
También exporta carne enfriada a Chile, la Unión Europea, Argelia y Líbano, además de grandes cantidades de carnes congeladas a Rusia, Hong Kong, Venezuela y Egipto.
Aunque usted no lo crea, Estados Unidos es el cuarto exportador mundial de carne bovina; a pesar de producir menos de lo que consume. Con poco más de un millón de toneladas al año, aporta el 11% del total exportado mundial. Sus principales compradores de sus carnes enfriadas son México, Canadá, Japón y la Unión Europea; y de sus carnes congeladas, Hong Kong, Corea del Sur y Japón.

Sin clientes no hay comercio

El principal importador mundial en volumen es los Estados Unidos. Con 1,56 millones de toneladas al año, absorbe el 21% del total importado global.
Sus principales proveedores de carne enfriada son Canadá, México y Australia; y de carne congelada, Australia, Nueva Zelanda y Nicaragua. Además, cada año importa de Canadá y México 2,4 millones de cabezas en pie.
Comprar barato y vender caro permite a los Estados Unidos reducir su déficit comercial en carnes y estabilizar su oferta ante variaciones en los precios de sus socios comerciales.
Con poco más de un millón de toneladas, el tercer importador mundial es el combo China + Hong Kong. Habitualmente se presume que este último le re-exporta al primero buena parte de la carne que importa.
Esta carne bovina proviene de Australia, Estados Unidos y Brasil.
Japón, con un consumo de 1,2 millones de toneladas de carne bovina al año, necesita importar 700 mil toneladas. Es el destino del 10% de la carne bovina vendida internacionalmente y obtiene por esta vía el 60% de su consumo.
Sus principales proveedores de carne fresca y congelada son los Estados Unidos y Australia.
Si bien se ha reducido por cuestiones geopolíticas, las importaciones de carne de Rusia son las terceras en importancia mundial. Para satisfacer su consumo de 2 millones de toneladas año, deben importar 700 mil toneladas, o sea un 34% de su consumo.
Su principal proveedor de carne fresca es Bielorrusia y, de carne congelada son Brasil y Paraguay.

¿Y Argentina?

Argentina cuenta con el 6to rodeo bovino mundial, que con 51,5 millones de cabezas representa el 3% del rodeo stock total. Su producción, de unas 2,7 millones de toneladas, es la 7ma en volumen y representa el 4,7 del total mundial. Unos 53 kilos por cabeza en el stock.
Nuestro consumo interno es de 2,5 millones de toneladas, algo así como el 4,4% del consumo mundial ubicándola en el 6to lugar del ranking.
Exportamos aproximadamente 230 mil toneladas al año, el 8% de lo producido, ubicándose en el 11vo puesto de ese ranking. Nuestros principales cliente son, en carnes frescas, Alemania y Chile y, en carnes congeladas, China, Israel y Rusia.


Matías. A. Sara, en base a datos del USDA y Comtrade.
Se agradece su reproducción total o parcial citando al autor.

23 dic. 2015

Para ganar primero hay que invertir

En la entrada anterior hablaba del aumento en el stock bovino y su efecto en la oferta de corto plazo. Hablemos ahora del aumento en la productividad, o maás precisamente en la tasa de destete.
Supongamos que ud tiene 100 vacas. Anualmente, de ese rodeo, obtiene 68 crías: 34 machos y 34 hembras en promedio.
Supongamos además que en otoño, le hace tacto rectal a todos los vientres entorados y vende las vacas que no están preñadas, en este caso 32 vacas. De este modo evita mantener durante la época de menor oferta forrajera animales en su campo que no son productivos.
Cuando comience la próxima temporada de reemplazará las 32 vacas vacías que vendió con 32 vaquillonas que crió a partir de sus propias terneras.
De este modo, ud dispone para la venta de 34 terneros, 2 terneras y 32 vacas, suponiendo de la manera más optimista que no se le muera ni un solo animal.
Supongamos ahora que ud quiere mejorar su negocio aumentando la eficiencia de su rodeo.
Para ello, necesitará varias cosas. Las principales: Dinero, buen clima y expectativas.
Supongamos que luego de implementar un plan de mejora productiva, la tasa de preñez de su rodeo trepa hasta el 80%. Ese año solo tendrá 20 vacas vacías para vender. Lo bueno, es que tendrá 12 terneras y 12 vaquillonas más para mandar a la feria. El balance general, será benéfico para todos: Ud producirá más, el mercado recibirá más terneros, sus proveedores venderán más y el estado recaudará más impuestos. Con un poco de suerte, ud necesitará un empleado más, que será una persona menos expulsada del interior profundo hacia algún conurbano de ciudad sobrepoblada.
El problema será el flujo en el mercado si la mayoría de los productores hacen esto mismo: Las vacas salen al mercado entre mayo y agosto, mientras que las vaquillonas demoran un par de meses y las terneras casi seguro no estarán gordas antes de octubre. Al final, tendremos más carne, aunque el primer otoño sea complicado. Complicado, no para el productor, que venderá las terneras y vaquillonas a un engordador en abril o mayo, complicado para el mercado, que registrará un faltante de vacas en ese otoño.
Hasta aquí, todo lo dicho se puede encuadrar en la cita de Dwight D. Eisenhower “La agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo de maíz”. Vamos a meternos un poco más en el barro, el sudor y, como hablamos de ganadería, quizás tengamos que pisar algo de bosta.
No existe nada parecido a una receta para mejorar el desempeño productivo de un rodeo, pero si existen pilares sobre los cuales se sostiene la producción animal.
El primero es la sanidad. Animales sanos producen siempre más que animales enfermos. Mucho puede hacerse controlando enfermedades parasitarias, reproductivas, virales, carenciales, venéreas etc. para mejorar el desempeño de un rodeo, pero hay que tenerlo muy claro: Todo cuesta dinero. Ni los antiparasitarios, ni las vacunas ni el trabajo de veterinarios y personal ganadero son gratis.
La alimentación es otro tema de importancia primordial. Nada más difícil que preñar una vaca flaca, y más difícil aun es que una vaca flaca destete un ternero y vuelva a preñarse. Mejorar el estado nutricional de un rodeo (que muchas veces suele mantenerse flaco solo por tradición) es una tarea de varios frentes. El aprovechamiento del pasto producido es un factor fundamental, casi tanto como la producción de pasto, la confección y aprovechamiento de reservas. En este caso es más evidente la necesidad de disponer de dinero para implantar nuevas pasturas o verdeos o confeccionar rollos y silajes. Para ganar primero hay que invertir.
Tanto para poder realizar las tareas propias de la sanidad (vacunaciones, curaciones, etc) como la correcta administración de los alimentos (duración de los pastoreos, suministro de reservas, etc) es fundamental contar con instalaciones adecuadas. Desde un correcto apotreramiento, pasando por una manga funcional. Desde bebederos que suministren agua de calidad todos los días hasta alambrados perimetrales que mantengan su hacienda en su campo y la hacienda del vecino en el campo del vecino. Las instalaciones son una limitante implacable para la mejora de la eficiencia en un establecimiento. Claro está: Todo ese fierro, alambre, madera y trabajo humano (Vamos, que los postes no se plantan solos) requiere la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero. Sobre todo dinero.
Pero esto no es todo. Mucha de la eficiencia en un rodeo de cría depende de los toros. La calidad funcional de los mismos influye en la cantidad de vacas preñadas y su calidad genética en el valor de su progenie. Eso si: Un toro bueno vale más caro que uno regular y mucho más que uno del montón. Si le dicen que le venden uno bueno, bonito y barato, raje.
Finalmente, y no por ser menos importante, debemos considerar el manejo. El manejo, o sea la forma de organizar los factores productivos de la empresa, desde el personal hasta la fecha de entrada y salida de las vacas de una parcela, determinará también la cantidad de terneros que obtendremos. Un buen manejo requiere arte y ciencia al mismo tiempo, mucha dedicación y ganas. Por si lo estaba sospechando: Si. Un buen manejo cuesta más caro que un manejo “a la que te criaste”. Triste pero real.
Creo que he ilustrado mi punto sobre las razones por las cuales mejorar la eficiencia productiva requiere dinero. Y, como requiere dinero, requiere de una rentabilidad positiva previa. O ¿De donde va a sacar la plata?
Cabe aquí recordar, que las inversiones antes señaladas se harán antes de obtener los resultados esperados, lo cual implica una gimnasia financiera importante que el productor deberá realizar.
Nada es seguro, algo puede malir sal:
El clima influye en el estado de salud de las vacas. El pietín en la inundación, mal de los avenales o toxicidad de los sorgos, o el duraznillo y el romerillo durante una sequía.
El clima determina si una pastura, por bien implantada que esté, prospera o no. Las pasturas y verdeos son especialmente susceptibles tanto a sequías como a inundaciones en especial al principio de su implantación, pero siempre su producción y duración dependerá de las condiciones climáticas.
Eventos climáticos adversos pueden acortar drásticamente la vida útil de nuestras instalaciones. Alambrados arrastrados por inundaciones, molinos inutilizados por una sequía ya se han visto, no me lo estoy inventando.
 El clima puede convertir el manejo de un rodeo en una pesadilla.
El clima puede hacer que la inversión no rinda los frutos esperados, pero ante una contingencia climática el resultado del planeo con inversiones será seguramente superior al planteo antes de las inversiones. En este caso se reformularía nuestra idea inicial de invertir para ganar a invertir para perder menos.
Finalmente, las expectativas son fundamentales. No importa cuanto haya ganado la empresa este año o el año pasado. Antes de decidir una inversión será fundamental como cree que le irá el próximo año. Si cree que en el futuro recibirá una retribución menor por su trabajo, capital y riesgo, posiblemente prefiera no enterrar un mango más. Por ello, siempre es negativo que desde el estado se trate a los productores de “Oligarcas terratenientes”. El capital suele ser bastante temeroso y escapar de los gobiernos que los amenazan con “comerse barata hasta la última vaca” o “expropiar los latifundios para entregarlos a cooperativas auto gestionadas de campesinos nuestramericanos” o “Volver a la Junta Nacional de Carnes para pagarles lo justo por sus vacas”.
En la expectativa no debe dejarse de lado el impacto que tienen las restricciones a la exportación: Con exportaciones cerradas y un mercado interno con un consumo record de carnes (Pollo, bovino y cerdo), un incremento de la oferta como la antes descripta puede generar tranquilamente una baja en el precio. Con las exportaciones abiertas este peligro para el productor es muchísimo menor.
Algo de todo esto que le digo ya viene ocurriendo: este año la faena de vacas bajó un 15%. Solo queda esperar que los precios y el clima sigan guiando el afán de lucro y todos nos beneficiemos del crecimiento.