10 nov. 2009

Competitividad (ii)


-Triste cosa que nos creamos este cuento.


El salón del Atlético había vivido tiempos mejores. Tenía las paredes de un color rosa viejo, que era mas viejo que rosa... casi tornando al sepia. Los pisos eran de madera. (Ojo, digo madera y no parquét. Esos de los listones largos que medio se quieren arquear cuando se los pisa fuerte). Las mesas de madera estaban eternamente desnudas salvo que a algún descuidado se le ocurriera pedir algo para comer, cosa que por suerte no ocurría todos los meses.

Tomé el diario y le señalé el titulado.

Me miró como sin entender, entendiendo.


- Una cosa es hacerle creer estas zonceras a los del pueblo que no vieron una vaca fuera de una “expo” jamás... pero que los que somos del sector nos creamos estas chantadas es otra cosa....


El mozo llegó con el café. No sé si por costumbre o por orden del patrón, cada café venía acompañado por un vasito de soda y 2 (dos) amaretis, cuya fecha de consumo óptima había pasado hace rato. A esta altura (segunda vuelta de café) ya juntábamos 4 vasitos de soda y dos cazuelas de amaretis sobre la mesa... lo cual era demasiado para dos gringos acostumbrados a gesticular con manos brazos y torso.


-Como miden la competitividad? Si es por producción un pequeño productor puede producir lo mismo o mas que cualquier pool.


Le di lado para que entrara mientras revolvía el café. El mozo evacuaba los sobrantes de la mesa y me alcanzaba un cenicero de chapa que tenía estampado en el fondo el logo de una cerealera hace años desaparecida.

Levantó una ceja y largó:


-Posiblemente solo consideren las ventajas de la escala... las bajas de costos y mejoras de precio de venta por mayores volúmenes... pero en lo otro creo que estoy con vos... puestos a comparar kilo a kilo producido... es otra cosa la competencia.


Afuera sonó un trueno muy fuerte y se largó con renovados bríos a llover... acto seguido se cortó la luz. El Mozo y el patrón pasaron raudos hacia el fondo y por una puerta de chapa que daba al patio comenzaron a accionar el arranque de un grupo electrógeno.

Me largó una sonrisa maliciosa... como poniéndome sobre aviso del el próximo comentario.


-¿Sabés una cosa? En eso pensaban los viejos que inventaron el impuesto a las ganancias... además de agarrar un mango mas.


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