17 dic 2015

No teman, viene por otro lado

Supongamos que usted tiene 100 vacas.
Supongamos que esas 100 vacas cada año le destetan 68 crías (34 machos y 34 hembras). No se deprima: Parece poco, pero está arriba del promedio nacional.
Supongamos, además, que usted mismo engorda esos terneros hasta que le rinden, una vez faenados, 175 kilos al gancho. Si la aritmética no me falla, produce 175 x 34 = 5.950 kilos.
Completando el cuadro, supongamos que vuestra merced vende todas las vacas que no quedaron preñadas y las repone con vaquillonas criadas a partir de sus terneras. Como antes le decía: Tiene 100 vacas y le rinden 68 crías, o sea que le quedan 32 vacías, o sea que no quedaron preñadas y no producirán un ternero este año. A estas vacas vacías las vende con un peso al gancho, o sea una vez faenadas, de 240 kilos. O sea que por ese lado produce 240kg x 32 vacas = 7.680 kilos.
Para mantener su stock de madres constante, solo podrá vender 2 terneras gordas al año (34 terneras – 32 vacas vendidas). Suponiendo que estas las vende con un peso al gancho de 170 kilos, obtendrá 340 kilos más.
Redondeando: usted estará mandando al mercado de hacienda unos 13.970 kilos al año.
¿Y está mareado con tanto número? Bueno, ahora se pone peor.
Imaginemos ahora que el amable lector cree que el próximo año le va a ir mejor en el negocio y supongamos, además, que este año logró amarrocar algún pesito. Como es un capitalista ambicioso, decide que para el próximo año en vez de tener 100 vacas, quiere tener 106 vacas. Todo un proyecto de rey del ganado.
Puede no parecer mucho pero, como prescriben los españoles: “La Mirada larga y el paso corto”. Para lograr esto, primero deberá guardarse 6 vacas, de las que no quedaron preñadas, y otro año las hubiese vendido, pero ahora le picó el bichito de la codicia y no las vende nada. Esto que equivale a producir 1.440 kilos menos de carne y guardarse, además, las 2 terneras para reponer el próximo año, o sea producir 340 kilos menos por ese lado. ¿Comprende ahora por qué le decía antes que iba a necesitar, además de ganas, unos pesitos guardados?
Retomando: para crecer, mi estimado lector, deberá dejar de producir 1.780 kilos de carne por un año. Para ganar primero hay que invertir. Invertir, es lo que dicen que necesita la patria en este momento aciago.
Con un plantel de 106 vacas, y manteniendo constante la tasa de destete y el peso de faena, debería estar produciendo 4 crías más (Dos machos y dos hembras, casi seguro). Además, le quedarán 2 vacas vacías más para vender.
Finalmente, producirá 340 kilos de ternera, 480 kilos más de vacas y 350 kilos más de ternero. Un incremento total de 1.170 kilos producidos. Y será más feliz que antes, ya que por eso uno hace las cosas: porque cree que estará mejor si las hace que si no las hace.
Ahora, imaginemos que no es usted quien tiene 100 vacas: es la República Argentina que tiene 23 millones de vacas. Aumentar 6% el stock de madres implicaría, según los cálculos previos, resignar la producción durante el próximo año de 409.400 toneladas de carne. Quizás un aumento del 6% sea una meta demasiado ambiciosa a escala nacional pero, de todos modos, cada 1% que se quiera aumentar el stock de vacas, se resignarán según este modelo simplificado 68.233 toneladas de carne. Para poner en perspectiva esta cantidad: Por cada 1% que quiera aumentarse el stock de vacas, debe dejarse de producir una cantidad de carne largamente superior a un tercio de la que exportó Argentina durante el año 2015.
Curiosamente, hoy día se escuchan muchas voces preocupadas por el precio de la carne y las exportaciones, a pesar que ni los más optimistas esperan que las exportaciones aumenten un 33%.
Muy posiblemente durante el próximo año la retención de hembras juegue un papel mucho más importante que las exportaciones en la merma en el volumen de carne ofertada en el mercado local y en la firmeza de los precios tanto de la hacienda como de la carne.
No teman a las exportaciones, si lo hay el faltante de carne va a venir por este lado.

1 sept 2015

Agosto. Invernada



Con todas las salvedades del caso, o sea inundaciones y cese de comercialización, también para el mercado de invernada terminó el mes de agosto.
Más allá de los inconvenientes puntuales de esta coyuntura, agosto suele ser el mes de menor volumen negociado y a partir del cual las cabezas aumentan hasta diciembre. En este caso no fue la excepción y la merma se vio incrementada por los fenómenos antes mencionados.
En el acumulado de este año 2015 los machos de invernada contabilizados por el portal Entre Surcos y Corrales, han sumado un 7% menos que en el año anterior. Este faltante es muy importante en las categorías menores a 190 kilos y apenas perceptible en las superiores. En cuanto a las hembras para invernar o recriar, la escasez es muy superior: Un 17% menor en total, más acentuado en las categorías de menos de 190 kilos pero igualmente importante en las categorías mayores.
En lo que a precios se refiere, los machos de menos de 260 kilos se negociaron en promedio a precios 3% superiores a los del mes pasado y 19% por encima de los valores para igual mes de 2014. Los machos de más de 260 kilos no exhibieron variaciones considerables respecto a julio y apenas han ganado 13% respecto a agosto del año pasado.
Las hembras, registraron incrementos del 3% en sus precios promedio respecto al mes pasado y registran un aumento interanual del 20% en las categorías de menos de 210 kilos y del 18% en las más pesadas.
Cabe recordar que Argentina disfruta de un maravilloso proceso inflacionario que, según la fuente que se tome, asciende al 25 o 27 % anual. Pocas naciones en el mundo pueden deleitarse con tan diferido fenómeno. Sabido es que la inflación no afecta todos los insumos todo el tiempo de la misma manera, a pesar que todos los precios se mueven todo el tiempo hacia arriba. Por ejemplo, podemos tomar los salarios rurales, que aumentaron 35% este año o la vacuna anti aftosa que en algunos casos aumentó más del 50%. Dicho esto, podemos sospechar que el poder de compra de la hacienda de invernada ha decrecido en el último año de forma considerable en las categorías livianas y de forma preocupante en las más pesadas.
También es oportuno recordar que los precios de la hacienda gorda no han tenido una evolución favorable en el último año, de hecho su magro 6 a 7 % de incremento es inferior a los aumentos de la invernada, y ni hablar respecto al resto de los costos de los engordadores. Esto podría explicar cómo ante una disminución tan notable en la oferta de terneros y terneras los precios de los mismos no sean capaces de mantener una performance más decorosa frente a la inflación: Los compradores no tiene plata. Ni el regalado precio del maíz (que cotiza aproximadamente -30% respecto al año pasado) ni la esperanza que despiertan las próximas elecciones parecen ser suficientes para dar coraje a los productores ante un clima complicado por el fenómeno del Niño. Aquellos que ya lo están sufriendo, comienzan a cuantificar las pérdidas por inundación y aquellos que todavía disfrutan de un húmedo y templado invierno comienzan a preocuparse: A cualquiera le puede tocar ser el próximo evacuado. En general, solo cabe esperar que el clima se apiade y no cunda el pánico: Ante una demanda tan floja un aumento en la oferta podría ser fatal para el precio y los márgenes de la actividad ganadera.





31 ago 2015

Agosto. Gordos


A pesar de la inundación, de los caminos embarrados, de los camiones empantanados, del cese de comercialización, de los camionetazos, de los acampes y de todo: terminó agosto.
El mercado de hacienda de Liniers, se la ingenió para rematar ese mes 94 mil cabezas. Esto es 20% menos que las del mes de julio y 15% menos que las de agosto de 2014. Además, es el número más bajo desde febrero de 2011. A pesar de ello, mejor dato sobre los precios de la hacienda gorda no hay, así que entremos en el tema:
Los precios promedio del kilo en pie tuvieron variaciones positivas para las vacas, en especial las conservas (+9%) y las buenas y regulares (+7%). Estas son las que mejor han evolucionado desde el año pasado, ganando en conjunto alrededor de un 12%.
También las vaquillonas sumaron aumentos interesantes respecto al pasado mes (3,5%) y acumulan un 10% de suba desde igual mes de  2014.
Magro incremento registraron las terneras (1%) quienes desde el año pasado apenas han incrementado su precio promedio en un 7%
Peor la pasaron los terneros, que cambian de mes pero no cambian de precio y, al igual que novillos y novillitos, que aumentaron 2% este mes, registran un pobre 6% de incremento respecto a los valores que registraban hace un año.
De la contemplación del pasado, podemos sospechar que en el futuro las vacas seguirán ganando precio frente el resto de las categorías hasta el mes de octubre, mientras que los novillos pierden precio frente al resto de la hacienda hasta que llegue el otoño. Al menos, eso indica la estacionalidad registrada desde 2011.
Contrastando estas variaciones en los precios promedio con los índices de inflación (Cualquiera menos el del INdEC), que rondan entre el 26 y 27 %, advertimos que, salvo las vacas, la hacienda gorda ha perdido poder de compra en todos los casos y en una magnitud importante.
De sostenerse este escenario, con inundaciones que aumentan sideralmente los costos de producción y precios reales cada vez menores, aumenta la posibilidad de entrar en un nuevo proceso de liquidación de stocks. Téngase en cuenta que el factor político puede darse por descontado luego de las elecciones o revertirse, dependiendo del resultado de estas.
No hay mucho misterio: Si te inundaste hay muchos gastos que no pensabas afrontar que, irremediablemente tendrás que encarar. Hasta los feed lots deberán replantear sus presupuestos, dado que los corrales embarrados generan siempre menores ganancias de peso. Por otra parte, cuanto menos valor real tenga la hacienda, más kilos habrá que vender para pagar las mismas cosas. Finalmente, no es lo mismo sobrellevar la difícil coyuntura con fe, con esperanza y con deporte que esperando que cambiemos. Las expectativas que hoy mantienen las terneras en el campo pueden cambiar, y mandarlas al mercado tan rápido que ni tiempo tendremos de darnos cuenta..