Por cuestiones de política interna, Argentina abandonó en 2006 el mercado mundial de carne bovina. A partir de allí, redujo drásticamente su stock bovino, lo cual imposibilitó volver a exportar y abastecer su mercado interno de manera fluida. Con el cambio de políticas ganaderas propiciadas por el nuevo gobierno, quizás sea un buen momento para repasar brevemente quienes son los principales participantes en el mercado mundial de carne bovina.
¿Quién tiene hacienda?
India, con 301 millones de cabezas, cuenta con casi uno de cada tres bovinos del stock mundial. Sabido es que las personas de religión hinduista consideran a las vacas sagradas y no las tocan. Menos conocido es que en la India, además, hay una minoría musulmana que si las toca, las ordeña, las cría, las faena y las vende. Esto suele generar tensiones inter-religiosas, que a menudo son aprovechadas por diferentes fuerzas políticas, pero no cambia el hecho de que la india es un gran criador de vacas.
El segundo stock bovino está en Brasil. Unas 213 millones de cabezas, que representan el 22% del stock mundial y registran 15% de aumento en cabezas desde 2011 y 2 % entre 2014 y 2015 liderando el crecimiento bovino mundial.
China, a pesar de ser considerada habitualmente solo por su enorme demanda potencial de carne, cuenta con uno de los stocks bovinos más importantes : El 10% del total mundial, es decir unas 100 millones de cabezas. A diferencia del antes mencionado Brasil, China viene reduciendo su stock (-6% desde 2011 y -2% desde 2014).
En cuarto lugar, con 9% del stock bovino mundial, 90 millones de cabezas, aparece Estados Unidos. Desde 2011, su rodeo ha bajado 3% en cantidad, pero el año pasado ha quebrado esa tendencia por primera vez y creció 1%. Casi con seguridad, esto se debió a los precios altos registrados desde 2014.
La Unión Europea con 88 millones de cabezas alcanza el 9% del stock mundial, cifra que se mantiene estable dese 2011.
Producir carne no es solo tener hacienda
O dicho de otro modo: No todos los sistemas logran la misma producción con la misma cantidad de animales. Simplificando mucho el tema, se puede decir que dependerá del peso medio de faena, la tasa de destete y la tasa de mortalidad de cada caso.
El mayor productor de carne del mundo es Estados Unidos, con 10,8 millones de toneladas al año, lo cual equivale casi a 1 de cada 5 toneladas producidas en el orbe. Aproximadamente, unos 121 kilos de carne producida al año por cabeza de su stock.
En segundo lugar Brasil, que genera 9 millones de toneladas anuales, genera algo más de una de cada 6 toneladas producidas en el mundo. Dividiendo producción por cabezas, se obtienen 44 kilos de carne por animal en el stock.
En el tercer lugar de este ranking se encuentra la Unión Europea, que produce 7,5 millones de toneladas al año, o sea el 13% del total mundial..Logra de este modo una producción de carne por cada cabeza del stock en 85 kilos.
En cuarto lugar en orden de producción está China, con 6,7 millones de toneladas al año, el 12% de la producción mundial y una relación stock vs producción de 67 kilos por cabeza.
En quinto lugar recién aparece la India, a quien veíamos en el párrafo anterior encabezando el stock mundial. Con una producción anual de 4,2 millones de toneladas y algo así como el 7% de la producción mundial, su tasa de extracción se calcula en unos pobres 14 kilos producidos al año por animal.
¿Quién se come toda esa carne?
Encabeza el consumo mundial de carne bovina Estados Unidos, con 11,4 millones de toneladas al año. Esto le genera un faltante de casi 600 mil toneladas, un 5% de su consumo.
El segundo consumidor mundial es Brasil, con 7,9 millones de toneladas. Esto es 1.6 millones de toneladas menos que su consumo, un 20% de saldo positivo.
En tercer lugar se ubica la Unión Europea, con un consumo anual de 7,6 millones de toneladas. O sea que le faltan 70 mil toneladas a su producción para satisfacer su consumo. En términos porcentuales, apenas 1%.
China, con un consumo anual de 7,4 millones de toneladas de carne bovina, se ubica en el cuarto lugar del ranking mundial. Su déficit de carne se calcula en 600 mil toneladas y representa el 8% del total consumido.
¿Quién vende carne?
Ayudado por sus particularidades culturales, la India es el principal exportador mundial de carne bovina, con 2 millones de toneladas anuales y un 20 % de participación en el total mundial. Cabe aclarar que, en este caso particular, buena parte de esta carne proviene de búfalos. Sus principales clientes son Vietnam, Egipto y Malasia, donde coloca sus mayores montos principalmente en forma de carne congelada; además de Emiratos Árabes y Arabia Saudita a quienes vende cantidades menores de carne enfriada.
Australia, con sus 27 millones de cabezas, produce 2,6 millones de toneladas anuales (unos 98 kilos de carne por cabeza en el stock) y consume solo 475 mil. Lo cual lo caracteriza como un país donde la ganadería está claramente enfocada en la exportación. En efecto, con 1,8 millones de toneladas exportadas al año, ocupa el segundo lugar en el ranking de países exportadores de carne bovina y aporta casi una de cada 5 toneladas exportadas en el mundo. Su principal cliente es Estados Unidos, seguido por Japón y Corea del Sur a quienes vende carne congelada y enfriada. Además, Australia vende hacienda en pie en cantidades considerables a Indonesia, China y Vietnam, entre otros. Si bien en Argentina no se conoce demasiado el tema, las exportaciones de hacienda en pie son habituales en el comercio internacional bovino, permitiendo aprovechar las preferencias culturales y religiosas de algunos clientes para generar negocios.
Brasil es el tercer exportador mundial de carne bovina, con 1,6 millones de toneladas al año, o sea 3 de cada 16 toneladas producidas y aporta el 17% del total mundial. También exporta hacienda en pie en volúmenes importantes, principalmente a Venezuela, Líbano, Jordania y Egipto
También exporta carne enfriada a Chile, la Unión Europea, Argelia y Líbano, además de grandes cantidades de carnes congeladas a Rusia, Hong Kong, Venezuela y Egipto.
Aunque usted no lo crea, Estados Unidos es el cuarto exportador mundial de carne bovina; a pesar de producir menos de lo que consume. Con poco más de un millón de toneladas al año, aporta el 11% del total exportado mundial. Sus principales compradores de sus carnes enfriadas son México, Canadá, Japón y la Unión Europea; y de sus carnes congeladas, Hong Kong, Corea del Sur y Japón.
Sin clientes no hay comercio
El principal importador mundial en volumen es los Estados Unidos. Con 1,56 millones de toneladas al año, absorbe el 21% del total importado global.
Sus principales proveedores de carne enfriada son Canadá, México y Australia; y de carne congelada, Australia, Nueva Zelanda y Nicaragua. Además, cada año importa de Canadá y México 2,4 millones de cabezas en pie.
Comprar barato y vender caro permite a los Estados Unidos reducir su déficit comercial en carnes y estabilizar su oferta ante variaciones en los precios de sus socios comerciales.
Con poco más de un millón de toneladas, el tercer importador mundial es el combo China + Hong Kong. Habitualmente se presume que este último le re-exporta al primero buena parte de la carne que importa.
Esta carne bovina proviene de Australia, Estados Unidos y Brasil.
Japón, con un consumo de 1,2 millones de toneladas de carne bovina al año, necesita importar 700 mil toneladas. Es el destino del 10% de la carne bovina vendida internacionalmente y obtiene por esta vía el 60% de su consumo.
Sus principales proveedores de carne fresca y congelada son los Estados Unidos y Australia.
Si bien se ha reducido por cuestiones geopolíticas, las importaciones de carne de Rusia son las terceras en importancia mundial. Para satisfacer su consumo de 2 millones de toneladas año, deben importar 700 mil toneladas, o sea un 34% de su consumo.
Su principal proveedor de carne fresca es Bielorrusia y, de carne congelada son Brasil y Paraguay.
¿Y Argentina?
Argentina cuenta con el 6to rodeo bovino mundial, que con 51,5 millones de cabezas representa el 3% del rodeo stock total. Su producción, de unas 2,7 millones de toneladas, es la 7ma en volumen y representa el 4,7 del total mundial. Unos 53 kilos por cabeza en el stock.
Nuestro consumo interno es de 2,5 millones de toneladas, algo así como el 4,4% del consumo mundial ubicándola en el 6to lugar del ranking.
Exportamos aproximadamente 230 mil toneladas al año, el 8% de lo producido, ubicándose en el 11vo puesto de ese ranking. Nuestros principales cliente son, en carnes frescas, Alemania y Chile y, en carnes congeladas, China, Israel y Rusia.
Matías. A. Sara, en base a datos del USDA y Comtrade.
Se agradece su reproducción total o parcial citando al autor.
11 ene 2016
23 dic 2015
Para ganar primero hay que invertir
En la entrada anterior hablaba del aumento en el stock bovino y su efecto en la oferta de corto plazo. Hablemos ahora del aumento en la productividad, o maás precisamente en la tasa de destete.
Supongamos que ud tiene 100 vacas. Anualmente, de ese rodeo, obtiene 68 crías: 34 machos y 34 hembras en promedio.
Supongamos además que en otoño, le hace tacto rectal a todos los vientres entorados y vende las vacas que no están preñadas, en este caso 32 vacas. De este modo evita mantener durante la época de menor oferta forrajera animales en su campo que no son productivos.
Cuando comience la próxima temporada de reemplazará las 32 vacas vacías que vendió con 32 vaquillonas que crió a partir de sus propias terneras.
De este modo, ud dispone para la venta de 34 terneros, 2 terneras y 32 vacas, suponiendo de la manera más optimista que no se le muera ni un solo animal.
Supongamos ahora que ud quiere mejorar su negocio aumentando la eficiencia de su rodeo.
Para ello, necesitará varias cosas. Las principales: Dinero, buen clima y expectativas.
Supongamos que luego de implementar un plan de mejora productiva, la tasa de preñez de su rodeo trepa hasta el 80%. Ese año solo tendrá 20 vacas vacías para vender. Lo bueno, es que tendrá 12 terneras y 12 vaquillonas más para mandar a la feria. El balance general, será benéfico para todos: Ud producirá más, el mercado recibirá más terneros, sus proveedores venderán más y el estado recaudará más impuestos. Con un poco de suerte, ud necesitará un empleado más, que será una persona menos expulsada del interior profundo hacia algún conurbano de ciudad sobrepoblada.
El problema será el flujo en el mercado si la mayoría de los productores hacen esto mismo: Las vacas salen al mercado entre mayo y agosto, mientras que las vaquillonas demoran un par de meses y las terneras casi seguro no estarán gordas antes de octubre. Al final, tendremos más carne, aunque el primer otoño sea complicado. Complicado, no para el productor, que venderá las terneras y vaquillonas a un engordador en abril o mayo, complicado para el mercado, que registrará un faltante de vacas en ese otoño.
Hasta aquí, todo lo dicho se puede encuadrar en la cita de Dwight D. Eisenhower “La agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo de maíz”. Vamos a meternos un poco más en el barro, el sudor y, como hablamos de ganadería, quizás tengamos que pisar algo de bosta.
No existe nada parecido a una receta para mejorar el desempeño productivo de un rodeo, pero si existen pilares sobre los cuales se sostiene la producción animal.
El primero es la sanidad. Animales sanos producen siempre más que animales enfermos. Mucho puede hacerse controlando enfermedades parasitarias, reproductivas, virales, carenciales, venéreas etc. para mejorar el desempeño de un rodeo, pero hay que tenerlo muy claro: Todo cuesta dinero. Ni los antiparasitarios, ni las vacunas ni el trabajo de veterinarios y personal ganadero son gratis.
La alimentación es otro tema de importancia primordial. Nada más difícil que preñar una vaca flaca, y más difícil aun es que una vaca flaca destete un ternero y vuelva a preñarse. Mejorar el estado nutricional de un rodeo (que muchas veces suele mantenerse flaco solo por tradición) es una tarea de varios frentes. El aprovechamiento del pasto producido es un factor fundamental, casi tanto como la producción de pasto, la confección y aprovechamiento de reservas. En este caso es más evidente la necesidad de disponer de dinero para implantar nuevas pasturas o verdeos o confeccionar rollos y silajes. Para ganar primero hay que invertir.
Tanto para poder realizar las tareas propias de la sanidad (vacunaciones, curaciones, etc) como la correcta administración de los alimentos (duración de los pastoreos, suministro de reservas, etc) es fundamental contar con instalaciones adecuadas. Desde un correcto apotreramiento, pasando por una manga funcional. Desde bebederos que suministren agua de calidad todos los días hasta alambrados perimetrales que mantengan su hacienda en su campo y la hacienda del vecino en el campo del vecino. Las instalaciones son una limitante implacable para la mejora de la eficiencia en un establecimiento. Claro está: Todo ese fierro, alambre, madera y trabajo humano (Vamos, que los postes no se plantan solos) requiere la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero. Sobre todo dinero.
Pero esto no es todo. Mucha de la eficiencia en un rodeo de cría depende de los toros. La calidad funcional de los mismos influye en la cantidad de vacas preñadas y su calidad genética en el valor de su progenie. Eso si: Un toro bueno vale más caro que uno regular y mucho más que uno del montón. Si le dicen que le venden uno bueno, bonito y barato, raje.
Finalmente, y no por ser menos importante, debemos considerar el manejo. El manejo, o sea la forma de organizar los factores productivos de la empresa, desde el personal hasta la fecha de entrada y salida de las vacas de una parcela, determinará también la cantidad de terneros que obtendremos. Un buen manejo requiere arte y ciencia al mismo tiempo, mucha dedicación y ganas. Por si lo estaba sospechando: Si. Un buen manejo cuesta más caro que un manejo “a la que te criaste”. Triste pero real.
Creo que he ilustrado mi punto sobre las razones por las cuales mejorar la eficiencia productiva requiere dinero. Y, como requiere dinero, requiere de una rentabilidad positiva previa. O ¿De donde va a sacar la plata?
Cabe aquí recordar, que las inversiones antes señaladas se harán antes de obtener los resultados esperados, lo cual implica una gimnasia financiera importante que el productor deberá realizar.
Nada es seguro, algo puede malir sal:
El clima influye en el estado de salud de las vacas. El pietín en la inundación, mal de los avenales o toxicidad de los sorgos, o el duraznillo y el romerillo durante una sequía.
El clima determina si una pastura, por bien implantada que esté, prospera o no. Las pasturas y verdeos son especialmente susceptibles tanto a sequías como a inundaciones en especial al principio de su implantación, pero siempre su producción y duración dependerá de las condiciones climáticas.
Eventos climáticos adversos pueden acortar drásticamente la vida útil de nuestras instalaciones. Alambrados arrastrados por inundaciones, molinos inutilizados por una sequía ya se han visto, no me lo estoy inventando.
El clima puede convertir el manejo de un rodeo en una pesadilla.
El clima puede hacer que la inversión no rinda los frutos esperados, pero ante una contingencia climática el resultado del planeo con inversiones será seguramente superior al planteo antes de las inversiones. En este caso se reformularía nuestra idea inicial de invertir para ganar a invertir para perder menos.
Finalmente, las expectativas son fundamentales. No importa cuanto haya ganado la empresa este año o el año pasado. Antes de decidir una inversión será fundamental como cree que le irá el próximo año. Si cree que en el futuro recibirá una retribución menor por su trabajo, capital y riesgo, posiblemente prefiera no enterrar un mango más. Por ello, siempre es negativo que desde el estado se trate a los productores de “Oligarcas terratenientes”. El capital suele ser bastante temeroso y escapar de los gobiernos que los amenazan con “comerse barata hasta la última vaca” o “expropiar los latifundios para entregarlos a cooperativas auto gestionadas de campesinos nuestramericanos” o “Volver a la Junta Nacional de Carnes para pagarles lo justo por sus vacas”.
En la expectativa no debe dejarse de lado el impacto que tienen las restricciones a la exportación: Con exportaciones cerradas y un mercado interno con un consumo record de carnes (Pollo, bovino y cerdo), un incremento de la oferta como la antes descripta puede generar tranquilamente una baja en el precio. Con las exportaciones abiertas este peligro para el productor es muchísimo menor.
Algo de todo esto que le digo ya viene ocurriendo: este año la faena de vacas bajó un 15%. Solo queda esperar que los precios y el clima sigan guiando el afán de lucro y todos nos beneficiemos del crecimiento.
Supongamos que ud tiene 100 vacas. Anualmente, de ese rodeo, obtiene 68 crías: 34 machos y 34 hembras en promedio.
Supongamos además que en otoño, le hace tacto rectal a todos los vientres entorados y vende las vacas que no están preñadas, en este caso 32 vacas. De este modo evita mantener durante la época de menor oferta forrajera animales en su campo que no son productivos.
Cuando comience la próxima temporada de reemplazará las 32 vacas vacías que vendió con 32 vaquillonas que crió a partir de sus propias terneras.
De este modo, ud dispone para la venta de 34 terneros, 2 terneras y 32 vacas, suponiendo de la manera más optimista que no se le muera ni un solo animal.
Supongamos ahora que ud quiere mejorar su negocio aumentando la eficiencia de su rodeo.
Para ello, necesitará varias cosas. Las principales: Dinero, buen clima y expectativas.
Supongamos que luego de implementar un plan de mejora productiva, la tasa de preñez de su rodeo trepa hasta el 80%. Ese año solo tendrá 20 vacas vacías para vender. Lo bueno, es que tendrá 12 terneras y 12 vaquillonas más para mandar a la feria. El balance general, será benéfico para todos: Ud producirá más, el mercado recibirá más terneros, sus proveedores venderán más y el estado recaudará más impuestos. Con un poco de suerte, ud necesitará un empleado más, que será una persona menos expulsada del interior profundo hacia algún conurbano de ciudad sobrepoblada.
El problema será el flujo en el mercado si la mayoría de los productores hacen esto mismo: Las vacas salen al mercado entre mayo y agosto, mientras que las vaquillonas demoran un par de meses y las terneras casi seguro no estarán gordas antes de octubre. Al final, tendremos más carne, aunque el primer otoño sea complicado. Complicado, no para el productor, que venderá las terneras y vaquillonas a un engordador en abril o mayo, complicado para el mercado, que registrará un faltante de vacas en ese otoño.
Hasta aquí, todo lo dicho se puede encuadrar en la cita de Dwight D. Eisenhower “La agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo de maíz”. Vamos a meternos un poco más en el barro, el sudor y, como hablamos de ganadería, quizás tengamos que pisar algo de bosta.
No existe nada parecido a una receta para mejorar el desempeño productivo de un rodeo, pero si existen pilares sobre los cuales se sostiene la producción animal.
El primero es la sanidad. Animales sanos producen siempre más que animales enfermos. Mucho puede hacerse controlando enfermedades parasitarias, reproductivas, virales, carenciales, venéreas etc. para mejorar el desempeño de un rodeo, pero hay que tenerlo muy claro: Todo cuesta dinero. Ni los antiparasitarios, ni las vacunas ni el trabajo de veterinarios y personal ganadero son gratis.
La alimentación es otro tema de importancia primordial. Nada más difícil que preñar una vaca flaca, y más difícil aun es que una vaca flaca destete un ternero y vuelva a preñarse. Mejorar el estado nutricional de un rodeo (que muchas veces suele mantenerse flaco solo por tradición) es una tarea de varios frentes. El aprovechamiento del pasto producido es un factor fundamental, casi tanto como la producción de pasto, la confección y aprovechamiento de reservas. En este caso es más evidente la necesidad de disponer de dinero para implantar nuevas pasturas o verdeos o confeccionar rollos y silajes. Para ganar primero hay que invertir.
Tanto para poder realizar las tareas propias de la sanidad (vacunaciones, curaciones, etc) como la correcta administración de los alimentos (duración de los pastoreos, suministro de reservas, etc) es fundamental contar con instalaciones adecuadas. Desde un correcto apotreramiento, pasando por una manga funcional. Desde bebederos que suministren agua de calidad todos los días hasta alambrados perimetrales que mantengan su hacienda en su campo y la hacienda del vecino en el campo del vecino. Las instalaciones son una limitante implacable para la mejora de la eficiencia en un establecimiento. Claro está: Todo ese fierro, alambre, madera y trabajo humano (Vamos, que los postes no se plantan solos) requiere la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero. Sobre todo dinero.
Pero esto no es todo. Mucha de la eficiencia en un rodeo de cría depende de los toros. La calidad funcional de los mismos influye en la cantidad de vacas preñadas y su calidad genética en el valor de su progenie. Eso si: Un toro bueno vale más caro que uno regular y mucho más que uno del montón. Si le dicen que le venden uno bueno, bonito y barato, raje.
Finalmente, y no por ser menos importante, debemos considerar el manejo. El manejo, o sea la forma de organizar los factores productivos de la empresa, desde el personal hasta la fecha de entrada y salida de las vacas de una parcela, determinará también la cantidad de terneros que obtendremos. Un buen manejo requiere arte y ciencia al mismo tiempo, mucha dedicación y ganas. Por si lo estaba sospechando: Si. Un buen manejo cuesta más caro que un manejo “a la que te criaste”. Triste pero real.
Creo que he ilustrado mi punto sobre las razones por las cuales mejorar la eficiencia productiva requiere dinero. Y, como requiere dinero, requiere de una rentabilidad positiva previa. O ¿De donde va a sacar la plata?
Cabe aquí recordar, que las inversiones antes señaladas se harán antes de obtener los resultados esperados, lo cual implica una gimnasia financiera importante que el productor deberá realizar.
Nada es seguro, algo puede malir sal:
El clima influye en el estado de salud de las vacas. El pietín en la inundación, mal de los avenales o toxicidad de los sorgos, o el duraznillo y el romerillo durante una sequía.
El clima determina si una pastura, por bien implantada que esté, prospera o no. Las pasturas y verdeos son especialmente susceptibles tanto a sequías como a inundaciones en especial al principio de su implantación, pero siempre su producción y duración dependerá de las condiciones climáticas.
Eventos climáticos adversos pueden acortar drásticamente la vida útil de nuestras instalaciones. Alambrados arrastrados por inundaciones, molinos inutilizados por una sequía ya se han visto, no me lo estoy inventando.
El clima puede convertir el manejo de un rodeo en una pesadilla.
El clima puede hacer que la inversión no rinda los frutos esperados, pero ante una contingencia climática el resultado del planeo con inversiones será seguramente superior al planteo antes de las inversiones. En este caso se reformularía nuestra idea inicial de invertir para ganar a invertir para perder menos.
Finalmente, las expectativas son fundamentales. No importa cuanto haya ganado la empresa este año o el año pasado. Antes de decidir una inversión será fundamental como cree que le irá el próximo año. Si cree que en el futuro recibirá una retribución menor por su trabajo, capital y riesgo, posiblemente prefiera no enterrar un mango más. Por ello, siempre es negativo que desde el estado se trate a los productores de “Oligarcas terratenientes”. El capital suele ser bastante temeroso y escapar de los gobiernos que los amenazan con “comerse barata hasta la última vaca” o “expropiar los latifundios para entregarlos a cooperativas auto gestionadas de campesinos nuestramericanos” o “Volver a la Junta Nacional de Carnes para pagarles lo justo por sus vacas”.
En la expectativa no debe dejarse de lado el impacto que tienen las restricciones a la exportación: Con exportaciones cerradas y un mercado interno con un consumo record de carnes (Pollo, bovino y cerdo), un incremento de la oferta como la antes descripta puede generar tranquilamente una baja en el precio. Con las exportaciones abiertas este peligro para el productor es muchísimo menor.
Algo de todo esto que le digo ya viene ocurriendo: este año la faena de vacas bajó un 15%. Solo queda esperar que los precios y el clima sigan guiando el afán de lucro y todos nos beneficiemos del crecimiento.
17 dic 2015
No teman, viene por otro lado
Supongamos que usted tiene 100 vacas.
Supongamos que esas 100 vacas cada año le destetan 68 crías (34 machos y 34 hembras). No se deprima: Parece poco, pero está arriba del promedio nacional.
Supongamos, además, que usted mismo engorda esos terneros hasta que le rinden, una vez faenados, 175 kilos al gancho. Si la aritmética no me falla, produce 175 x 34 = 5.950 kilos.
Completando el cuadro, supongamos que vuestra merced vende todas las vacas que no quedaron preñadas y las repone con vaquillonas criadas a partir de sus terneras. Como antes le decía: Tiene 100 vacas y le rinden 68 crías, o sea que le quedan 32 vacías, o sea que no quedaron preñadas y no producirán un ternero este año. A estas vacas vacías las vende con un peso al gancho, o sea una vez faenadas, de 240 kilos. O sea que por ese lado produce 240kg x 32 vacas = 7.680 kilos.
Para mantener su stock de madres constante, solo podrá vender 2 terneras gordas al año (34 terneras – 32 vacas vendidas). Suponiendo que estas las vende con un peso al gancho de 170 kilos, obtendrá 340 kilos más.
Redondeando: usted estará mandando al mercado de hacienda unos 13.970 kilos al año.
¿Y está mareado con tanto número? Bueno, ahora se pone peor.
Imaginemos ahora que el amable lector cree que el próximo año le va a ir mejor en el negocio y supongamos, además, que este año logró amarrocar algún pesito. Como es un capitalista ambicioso, decide que para el próximo año en vez de tener 100 vacas, quiere tener 106 vacas. Todo un proyecto de rey del ganado.
Puede no parecer mucho pero, como prescriben los españoles: “La Mirada larga y el paso corto”. Para lograr esto, primero deberá guardarse 6 vacas, de las que no quedaron preñadas, y otro año las hubiese vendido, pero ahora le picó el bichito de la codicia y no las vende nada. Esto que equivale a producir 1.440 kilos menos de carne y guardarse, además, las 2 terneras para reponer el próximo año, o sea producir 340 kilos menos por ese lado. ¿Comprende ahora por qué le decía antes que iba a necesitar, además de ganas, unos pesitos guardados?
Retomando: para crecer, mi estimado lector, deberá dejar de producir 1.780 kilos de carne por un año. Para ganar primero hay que invertir. Invertir, es lo que dicen que necesita la patria en este momento aciago.
Con un plantel de 106 vacas, y manteniendo constante la tasa de destete y el peso de faena, debería estar produciendo 4 crías más (Dos machos y dos hembras, casi seguro). Además, le quedarán 2 vacas vacías más para vender.
Finalmente, producirá 340 kilos de ternera, 480 kilos más de vacas y 350 kilos más de ternero. Un incremento total de 1.170 kilos producidos. Y será más feliz que antes, ya que por eso uno hace las cosas: porque cree que estará mejor si las hace que si no las hace.
Ahora, imaginemos que no es usted quien tiene 100 vacas: es la República Argentina que tiene 23 millones de vacas. Aumentar 6% el stock de madres implicaría, según los cálculos previos, resignar la producción durante el próximo año de 409.400 toneladas de carne. Quizás un aumento del 6% sea una meta demasiado ambiciosa a escala nacional pero, de todos modos, cada 1% que se quiera aumentar el stock de vacas, se resignarán según este modelo simplificado 68.233 toneladas de carne. Para poner en perspectiva esta cantidad: Por cada 1% que quiera aumentarse el stock de vacas, debe dejarse de producir una cantidad de carne largamente superior a un tercio de la que exportó Argentina durante el año 2015.
Curiosamente, hoy día se escuchan muchas voces preocupadas por el precio de la carne y las exportaciones, a pesar que ni los más optimistas esperan que las exportaciones aumenten un 33%.
Muy posiblemente durante el próximo año la retención de hembras juegue un papel mucho más importante que las exportaciones en la merma en el volumen de carne ofertada en el mercado local y en la firmeza de los precios tanto de la hacienda como de la carne.
No teman a las exportaciones, si lo hay el faltante de carne va a venir por este lado.
Supongamos que esas 100 vacas cada año le destetan 68 crías (34 machos y 34 hembras). No se deprima: Parece poco, pero está arriba del promedio nacional.
Supongamos, además, que usted mismo engorda esos terneros hasta que le rinden, una vez faenados, 175 kilos al gancho. Si la aritmética no me falla, produce 175 x 34 = 5.950 kilos.
Completando el cuadro, supongamos que vuestra merced vende todas las vacas que no quedaron preñadas y las repone con vaquillonas criadas a partir de sus terneras. Como antes le decía: Tiene 100 vacas y le rinden 68 crías, o sea que le quedan 32 vacías, o sea que no quedaron preñadas y no producirán un ternero este año. A estas vacas vacías las vende con un peso al gancho, o sea una vez faenadas, de 240 kilos. O sea que por ese lado produce 240kg x 32 vacas = 7.680 kilos.
Para mantener su stock de madres constante, solo podrá vender 2 terneras gordas al año (34 terneras – 32 vacas vendidas). Suponiendo que estas las vende con un peso al gancho de 170 kilos, obtendrá 340 kilos más.
Redondeando: usted estará mandando al mercado de hacienda unos 13.970 kilos al año.
¿Y está mareado con tanto número? Bueno, ahora se pone peor.
Imaginemos ahora que el amable lector cree que el próximo año le va a ir mejor en el negocio y supongamos, además, que este año logró amarrocar algún pesito. Como es un capitalista ambicioso, decide que para el próximo año en vez de tener 100 vacas, quiere tener 106 vacas. Todo un proyecto de rey del ganado.
Puede no parecer mucho pero, como prescriben los españoles: “La Mirada larga y el paso corto”. Para lograr esto, primero deberá guardarse 6 vacas, de las que no quedaron preñadas, y otro año las hubiese vendido, pero ahora le picó el bichito de la codicia y no las vende nada. Esto que equivale a producir 1.440 kilos menos de carne y guardarse, además, las 2 terneras para reponer el próximo año, o sea producir 340 kilos menos por ese lado. ¿Comprende ahora por qué le decía antes que iba a necesitar, además de ganas, unos pesitos guardados?
Retomando: para crecer, mi estimado lector, deberá dejar de producir 1.780 kilos de carne por un año. Para ganar primero hay que invertir. Invertir, es lo que dicen que necesita la patria en este momento aciago.
Con un plantel de 106 vacas, y manteniendo constante la tasa de destete y el peso de faena, debería estar produciendo 4 crías más (Dos machos y dos hembras, casi seguro). Además, le quedarán 2 vacas vacías más para vender.
Finalmente, producirá 340 kilos de ternera, 480 kilos más de vacas y 350 kilos más de ternero. Un incremento total de 1.170 kilos producidos. Y será más feliz que antes, ya que por eso uno hace las cosas: porque cree que estará mejor si las hace que si no las hace.
Ahora, imaginemos que no es usted quien tiene 100 vacas: es la República Argentina que tiene 23 millones de vacas. Aumentar 6% el stock de madres implicaría, según los cálculos previos, resignar la producción durante el próximo año de 409.400 toneladas de carne. Quizás un aumento del 6% sea una meta demasiado ambiciosa a escala nacional pero, de todos modos, cada 1% que se quiera aumentar el stock de vacas, se resignarán según este modelo simplificado 68.233 toneladas de carne. Para poner en perspectiva esta cantidad: Por cada 1% que quiera aumentarse el stock de vacas, debe dejarse de producir una cantidad de carne largamente superior a un tercio de la que exportó Argentina durante el año 2015.
Curiosamente, hoy día se escuchan muchas voces preocupadas por el precio de la carne y las exportaciones, a pesar que ni los más optimistas esperan que las exportaciones aumenten un 33%.
Muy posiblemente durante el próximo año la retención de hembras juegue un papel mucho más importante que las exportaciones en la merma en el volumen de carne ofertada en el mercado local y en la firmeza de los precios tanto de la hacienda como de la carne.
No teman a las exportaciones, si lo hay el faltante de carne va a venir por este lado.
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