En la entrada anterior hablaba del aumento en el stock bovino y su efecto en la oferta de corto plazo. Hablemos ahora del aumento en la productividad, o maás precisamente en la tasa de destete.
Supongamos que ud tiene 100 vacas. Anualmente, de ese rodeo, obtiene 68 crías: 34 machos y 34 hembras en promedio.
Supongamos además que en otoño, le hace tacto rectal a todos los vientres entorados y vende las vacas que no están preñadas, en este caso 32 vacas. De este modo evita mantener durante la época de menor oferta forrajera animales en su campo que no son productivos.
Cuando comience la próxima temporada de reemplazará las 32 vacas vacías que vendió con 32 vaquillonas que crió a partir de sus propias terneras.
De este modo, ud dispone para la venta de 34 terneros, 2 terneras y 32 vacas, suponiendo de la manera más optimista que no se le muera ni un solo animal.
Supongamos ahora que ud quiere mejorar su negocio aumentando la eficiencia de su rodeo.
Para ello, necesitará varias cosas. Las principales: Dinero, buen clima y expectativas.
Supongamos que luego de implementar un plan de mejora productiva, la tasa de preñez de su rodeo trepa hasta el 80%. Ese año solo tendrá 20 vacas vacías para vender. Lo bueno, es que tendrá 12 terneras y 12 vaquillonas más para mandar a la feria. El balance general, será benéfico para todos: Ud producirá más, el mercado recibirá más terneros, sus proveedores venderán más y el estado recaudará más impuestos. Con un poco de suerte, ud necesitará un empleado más, que será una persona menos expulsada del interior profundo hacia algún conurbano de ciudad sobrepoblada.
El problema será el flujo en el mercado si la mayoría de los productores hacen esto mismo: Las vacas salen al mercado entre mayo y agosto, mientras que las vaquillonas demoran un par de meses y las terneras casi seguro no estarán gordas antes de octubre. Al final, tendremos más carne, aunque el primer otoño sea complicado. Complicado, no para el productor, que venderá las terneras y vaquillonas a un engordador en abril o mayo, complicado para el mercado, que registrará un faltante de vacas en ese otoño.
Hasta aquí, todo lo dicho se puede encuadrar en la cita de Dwight D. Eisenhower “La agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo de maíz”. Vamos a meternos un poco más en el barro, el sudor y, como hablamos de ganadería, quizás tengamos que pisar algo de bosta.
No existe nada parecido a una receta para mejorar el desempeño productivo de un rodeo, pero si existen pilares sobre los cuales se sostiene la producción animal.
El primero es la sanidad. Animales sanos producen siempre más que animales enfermos. Mucho puede hacerse controlando enfermedades parasitarias, reproductivas, virales, carenciales, venéreas etc. para mejorar el desempeño de un rodeo, pero hay que tenerlo muy claro: Todo cuesta dinero. Ni los antiparasitarios, ni las vacunas ni el trabajo de veterinarios y personal ganadero son gratis.
La alimentación es otro tema de importancia primordial. Nada más difícil que preñar una vaca flaca, y más difícil aun es que una vaca flaca destete un ternero y vuelva a preñarse. Mejorar el estado nutricional de un rodeo (que muchas veces suele mantenerse flaco solo por tradición) es una tarea de varios frentes. El aprovechamiento del pasto producido es un factor fundamental, casi tanto como la producción de pasto, la confección y aprovechamiento de reservas. En este caso es más evidente la necesidad de disponer de dinero para implantar nuevas pasturas o verdeos o confeccionar rollos y silajes. Para ganar primero hay que invertir.
Tanto para poder realizar las tareas propias de la sanidad (vacunaciones, curaciones, etc) como la correcta administración de los alimentos (duración de los pastoreos, suministro de reservas, etc) es fundamental contar con instalaciones adecuadas. Desde un correcto apotreramiento, pasando por una manga funcional. Desde bebederos que suministren agua de calidad todos los días hasta alambrados perimetrales que mantengan su hacienda en su campo y la hacienda del vecino en el campo del vecino. Las instalaciones son una limitante implacable para la mejora de la eficiencia en un establecimiento. Claro está: Todo ese fierro, alambre, madera y trabajo humano (Vamos, que los postes no se plantan solos) requiere la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero. Sobre todo dinero.
Pero esto no es todo. Mucha de la eficiencia en un rodeo de cría depende de los toros. La calidad funcional de los mismos influye en la cantidad de vacas preñadas y su calidad genética en el valor de su progenie. Eso si: Un toro bueno vale más caro que uno regular y mucho más que uno del montón. Si le dicen que le venden uno bueno, bonito y barato, raje.
Finalmente, y no por ser menos importante, debemos considerar el manejo. El manejo, o sea la forma de organizar los factores productivos de la empresa, desde el personal hasta la fecha de entrada y salida de las vacas de una parcela, determinará también la cantidad de terneros que obtendremos. Un buen manejo requiere arte y ciencia al mismo tiempo, mucha dedicación y ganas. Por si lo estaba sospechando: Si. Un buen manejo cuesta más caro que un manejo “a la que te criaste”. Triste pero real.
Creo que he ilustrado mi punto sobre las razones por las cuales mejorar la eficiencia productiva requiere dinero. Y, como requiere dinero, requiere de una rentabilidad positiva previa. O ¿De donde va a sacar la plata?
Cabe aquí recordar, que las inversiones antes señaladas se harán antes de obtener los resultados esperados, lo cual implica una gimnasia financiera importante que el productor deberá realizar.
Nada es seguro, algo puede malir sal:
El clima influye en el estado de salud de las vacas. El pietín en la inundación, mal de los avenales o toxicidad de los sorgos, o el duraznillo y el romerillo durante una sequía.
El clima determina si una pastura, por bien implantada que esté, prospera o no. Las pasturas y verdeos son especialmente susceptibles tanto a sequías como a inundaciones en especial al principio de su implantación, pero siempre su producción y duración dependerá de las condiciones climáticas.
Eventos climáticos adversos pueden acortar drásticamente la vida útil de nuestras instalaciones. Alambrados arrastrados por inundaciones, molinos inutilizados por una sequía ya se han visto, no me lo estoy inventando.
El clima puede convertir el manejo de un rodeo en una pesadilla.
El clima puede hacer que la inversión no rinda los frutos esperados, pero ante una contingencia climática el resultado del planeo con inversiones será seguramente superior al planteo antes de las inversiones. En este caso se reformularía nuestra idea inicial de invertir para ganar a invertir para perder menos.
Finalmente, las expectativas son fundamentales. No importa cuanto haya ganado la empresa este año o el año pasado. Antes de decidir una inversión será fundamental como cree que le irá el próximo año. Si cree que en el futuro recibirá una retribución menor por su trabajo, capital y riesgo, posiblemente prefiera no enterrar un mango más. Por ello, siempre es negativo que desde el estado se trate a los productores de “Oligarcas terratenientes”. El capital suele ser bastante temeroso y escapar de los gobiernos que los amenazan con “comerse barata hasta la última vaca” o “expropiar los latifundios para entregarlos a cooperativas auto gestionadas de campesinos nuestramericanos” o “Volver a la Junta Nacional de Carnes para pagarles lo justo por sus vacas”.
En la expectativa no debe dejarse de lado el impacto que tienen las restricciones a la exportación: Con exportaciones cerradas y un mercado interno con un consumo record de carnes (Pollo, bovino y cerdo), un incremento de la oferta como la antes descripta puede generar tranquilamente una baja en el precio. Con las exportaciones abiertas este peligro para el productor es muchísimo menor.
Algo de todo esto que le digo ya viene ocurriendo: este año la faena de vacas bajó un 15%. Solo queda esperar que los precios y el clima sigan guiando el afán de lucro y todos nos beneficiemos del crecimiento.
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23 dic 2015
17 dic 2015
No teman, viene por otro lado
Supongamos que usted tiene 100 vacas.
Supongamos que esas 100 vacas cada año le destetan 68 crías (34 machos y 34 hembras). No se deprima: Parece poco, pero está arriba del promedio nacional.
Supongamos, además, que usted mismo engorda esos terneros hasta que le rinden, una vez faenados, 175 kilos al gancho. Si la aritmética no me falla, produce 175 x 34 = 5.950 kilos.
Completando el cuadro, supongamos que vuestra merced vende todas las vacas que no quedaron preñadas y las repone con vaquillonas criadas a partir de sus terneras. Como antes le decía: Tiene 100 vacas y le rinden 68 crías, o sea que le quedan 32 vacías, o sea que no quedaron preñadas y no producirán un ternero este año. A estas vacas vacías las vende con un peso al gancho, o sea una vez faenadas, de 240 kilos. O sea que por ese lado produce 240kg x 32 vacas = 7.680 kilos.
Para mantener su stock de madres constante, solo podrá vender 2 terneras gordas al año (34 terneras – 32 vacas vendidas). Suponiendo que estas las vende con un peso al gancho de 170 kilos, obtendrá 340 kilos más.
Redondeando: usted estará mandando al mercado de hacienda unos 13.970 kilos al año.
¿Y está mareado con tanto número? Bueno, ahora se pone peor.
Imaginemos ahora que el amable lector cree que el próximo año le va a ir mejor en el negocio y supongamos, además, que este año logró amarrocar algún pesito. Como es un capitalista ambicioso, decide que para el próximo año en vez de tener 100 vacas, quiere tener 106 vacas. Todo un proyecto de rey del ganado.
Puede no parecer mucho pero, como prescriben los españoles: “La Mirada larga y el paso corto”. Para lograr esto, primero deberá guardarse 6 vacas, de las que no quedaron preñadas, y otro año las hubiese vendido, pero ahora le picó el bichito de la codicia y no las vende nada. Esto que equivale a producir 1.440 kilos menos de carne y guardarse, además, las 2 terneras para reponer el próximo año, o sea producir 340 kilos menos por ese lado. ¿Comprende ahora por qué le decía antes que iba a necesitar, además de ganas, unos pesitos guardados?
Retomando: para crecer, mi estimado lector, deberá dejar de producir 1.780 kilos de carne por un año. Para ganar primero hay que invertir. Invertir, es lo que dicen que necesita la patria en este momento aciago.
Con un plantel de 106 vacas, y manteniendo constante la tasa de destete y el peso de faena, debería estar produciendo 4 crías más (Dos machos y dos hembras, casi seguro). Además, le quedarán 2 vacas vacías más para vender.
Finalmente, producirá 340 kilos de ternera, 480 kilos más de vacas y 350 kilos más de ternero. Un incremento total de 1.170 kilos producidos. Y será más feliz que antes, ya que por eso uno hace las cosas: porque cree que estará mejor si las hace que si no las hace.
Ahora, imaginemos que no es usted quien tiene 100 vacas: es la República Argentina que tiene 23 millones de vacas. Aumentar 6% el stock de madres implicaría, según los cálculos previos, resignar la producción durante el próximo año de 409.400 toneladas de carne. Quizás un aumento del 6% sea una meta demasiado ambiciosa a escala nacional pero, de todos modos, cada 1% que se quiera aumentar el stock de vacas, se resignarán según este modelo simplificado 68.233 toneladas de carne. Para poner en perspectiva esta cantidad: Por cada 1% que quiera aumentarse el stock de vacas, debe dejarse de producir una cantidad de carne largamente superior a un tercio de la que exportó Argentina durante el año 2015.
Curiosamente, hoy día se escuchan muchas voces preocupadas por el precio de la carne y las exportaciones, a pesar que ni los más optimistas esperan que las exportaciones aumenten un 33%.
Muy posiblemente durante el próximo año la retención de hembras juegue un papel mucho más importante que las exportaciones en la merma en el volumen de carne ofertada en el mercado local y en la firmeza de los precios tanto de la hacienda como de la carne.
No teman a las exportaciones, si lo hay el faltante de carne va a venir por este lado.
Supongamos que esas 100 vacas cada año le destetan 68 crías (34 machos y 34 hembras). No se deprima: Parece poco, pero está arriba del promedio nacional.
Supongamos, además, que usted mismo engorda esos terneros hasta que le rinden, una vez faenados, 175 kilos al gancho. Si la aritmética no me falla, produce 175 x 34 = 5.950 kilos.
Completando el cuadro, supongamos que vuestra merced vende todas las vacas que no quedaron preñadas y las repone con vaquillonas criadas a partir de sus terneras. Como antes le decía: Tiene 100 vacas y le rinden 68 crías, o sea que le quedan 32 vacías, o sea que no quedaron preñadas y no producirán un ternero este año. A estas vacas vacías las vende con un peso al gancho, o sea una vez faenadas, de 240 kilos. O sea que por ese lado produce 240kg x 32 vacas = 7.680 kilos.
Para mantener su stock de madres constante, solo podrá vender 2 terneras gordas al año (34 terneras – 32 vacas vendidas). Suponiendo que estas las vende con un peso al gancho de 170 kilos, obtendrá 340 kilos más.
Redondeando: usted estará mandando al mercado de hacienda unos 13.970 kilos al año.
¿Y está mareado con tanto número? Bueno, ahora se pone peor.
Imaginemos ahora que el amable lector cree que el próximo año le va a ir mejor en el negocio y supongamos, además, que este año logró amarrocar algún pesito. Como es un capitalista ambicioso, decide que para el próximo año en vez de tener 100 vacas, quiere tener 106 vacas. Todo un proyecto de rey del ganado.
Puede no parecer mucho pero, como prescriben los españoles: “La Mirada larga y el paso corto”. Para lograr esto, primero deberá guardarse 6 vacas, de las que no quedaron preñadas, y otro año las hubiese vendido, pero ahora le picó el bichito de la codicia y no las vende nada. Esto que equivale a producir 1.440 kilos menos de carne y guardarse, además, las 2 terneras para reponer el próximo año, o sea producir 340 kilos menos por ese lado. ¿Comprende ahora por qué le decía antes que iba a necesitar, además de ganas, unos pesitos guardados?
Retomando: para crecer, mi estimado lector, deberá dejar de producir 1.780 kilos de carne por un año. Para ganar primero hay que invertir. Invertir, es lo que dicen que necesita la patria en este momento aciago.
Con un plantel de 106 vacas, y manteniendo constante la tasa de destete y el peso de faena, debería estar produciendo 4 crías más (Dos machos y dos hembras, casi seguro). Además, le quedarán 2 vacas vacías más para vender.
Finalmente, producirá 340 kilos de ternera, 480 kilos más de vacas y 350 kilos más de ternero. Un incremento total de 1.170 kilos producidos. Y será más feliz que antes, ya que por eso uno hace las cosas: porque cree que estará mejor si las hace que si no las hace.
Ahora, imaginemos que no es usted quien tiene 100 vacas: es la República Argentina que tiene 23 millones de vacas. Aumentar 6% el stock de madres implicaría, según los cálculos previos, resignar la producción durante el próximo año de 409.400 toneladas de carne. Quizás un aumento del 6% sea una meta demasiado ambiciosa a escala nacional pero, de todos modos, cada 1% que se quiera aumentar el stock de vacas, se resignarán según este modelo simplificado 68.233 toneladas de carne. Para poner en perspectiva esta cantidad: Por cada 1% que quiera aumentarse el stock de vacas, debe dejarse de producir una cantidad de carne largamente superior a un tercio de la que exportó Argentina durante el año 2015.
Curiosamente, hoy día se escuchan muchas voces preocupadas por el precio de la carne y las exportaciones, a pesar que ni los más optimistas esperan que las exportaciones aumenten un 33%.
Muy posiblemente durante el próximo año la retención de hembras juegue un papel mucho más importante que las exportaciones en la merma en el volumen de carne ofertada en el mercado local y en la firmeza de los precios tanto de la hacienda como de la carne.
No teman a las exportaciones, si lo hay el faltante de carne va a venir por este lado.
1 sept 2015
Agosto. Invernada
Con
todas las salvedades del caso, o sea inundaciones y cese de comercialización,
también para el mercado de invernada terminó el mes de agosto.
Más
allá de los inconvenientes puntuales de esta coyuntura, agosto suele ser el mes
de menor volumen negociado y a partir del cual las cabezas aumentan hasta
diciembre. En este caso no fue la excepción y la merma se vio incrementada por
los fenómenos antes mencionados.
En el
acumulado de este año 2015 los machos de invernada contabilizados por el portal
Entre Surcos y Corrales, han sumado un 7% menos que en el año anterior. Este faltante
es muy importante en las categorías menores a 190 kilos y apenas perceptible en
las superiores. En cuanto a las hembras para invernar o recriar, la escasez es
muy superior: Un 17% menor en total, más acentuado en las categorías de menos
de 190 kilos pero igualmente importante en las categorías mayores.
En lo
que a precios se refiere, los machos de menos de 260 kilos se negociaron en
promedio a precios 3% superiores a los del mes pasado y 19% por encima de los
valores para igual mes de 2014. Los machos de más de 260 kilos no exhibieron
variaciones considerables respecto a julio y apenas han ganado 13% respecto a
agosto del año pasado.
Las
hembras, registraron incrementos del 3% en sus precios promedio respecto al mes
pasado y registran un aumento interanual del 20% en las categorías de menos de
210 kilos y del 18% en las más pesadas.
Cabe recordar
que Argentina disfruta de un maravilloso proceso inflacionario que, según la
fuente que se tome, asciende al 25 o 27 % anual. Pocas naciones en el mundo
pueden deleitarse con tan diferido fenómeno. Sabido es que la inflación no
afecta todos los insumos todo el tiempo de la misma manera, a pesar que todos
los precios se mueven todo el tiempo hacia arriba. Por ejemplo, podemos tomar
los salarios rurales, que aumentaron 35% este año o la vacuna anti aftosa que
en algunos casos aumentó más del 50%. Dicho esto, podemos sospechar que el
poder de compra de la hacienda de invernada ha decrecido en el último año de
forma considerable en las categorías livianas y de forma preocupante en las más
pesadas.
También
es oportuno recordar que los precios de la hacienda gorda no han tenido una
evolución favorable en el último año, de hecho su magro 6 a 7 % de incremento
es inferior a los aumentos de la invernada, y ni hablar respecto al resto de los
costos de los engordadores. Esto podría explicar cómo ante una disminución tan
notable en la oferta de terneros y terneras los precios de los mismos no sean
capaces de mantener una performance más decorosa frente a la inflación: Los
compradores no tiene plata. Ni el regalado precio del maíz (que cotiza
aproximadamente -30% respecto al año pasado) ni la esperanza que despiertan las
próximas elecciones parecen ser suficientes para dar coraje a los productores
ante un clima complicado por el fenómeno del Niño. Aquellos que ya lo están
sufriendo, comienzan a cuantificar las pérdidas por inundación y aquellos que
todavía disfrutan de un húmedo y templado invierno comienzan a preocuparse: A
cualquiera le puede tocar ser el próximo evacuado. En general, solo cabe
esperar que el clima se apiade y no cunda el pánico: Ante una demanda tan floja
un aumento en la oferta podría ser fatal para el precio y los márgenes de la
actividad ganadera.
31 ago 2015
Agosto. Gordos
A pesar de la inundación, de los caminos embarrados, de los camiones empantanados, del cese de comercialización, de los camionetazos, de los acampes y de todo: terminó agosto.
El
mercado de hacienda de Liniers, se la ingenió para rematar ese mes 94 mil
cabezas. Esto es 20% menos que las del mes de julio y 15% menos que las de
agosto de 2014. Además, es el número más bajo desde febrero de 2011. A pesar de
ello, mejor dato sobre los precios de la hacienda gorda no hay, así que
entremos en el tema:
Los
precios promedio del kilo en pie tuvieron variaciones positivas para las vacas,
en especial las conservas (+9%) y las buenas y regulares (+7%). Estas son las
que mejor han evolucionado desde el año pasado, ganando en conjunto alrededor
de un 12%.
También
las vaquillonas sumaron aumentos interesantes respecto al pasado mes (3,5%) y
acumulan un 10% de suba desde igual mes de
2014.
Magro
incremento registraron las terneras (1%) quienes desde el año pasado apenas han
incrementado su precio promedio en un 7%
Peor la
pasaron los terneros, que cambian de mes pero no cambian de precio y, al igual
que novillos y novillitos, que aumentaron 2% este mes, registran un pobre 6% de
incremento respecto a los valores que registraban hace un año.
De la
contemplación del pasado, podemos sospechar que en el futuro las vacas seguirán
ganando precio frente el resto de las categorías hasta el mes de octubre, mientras
que los novillos pierden precio frente al resto de la hacienda hasta que llegue
el otoño. Al menos, eso indica la estacionalidad registrada desde 2011.
Contrastando
estas variaciones en los precios promedio con los índices de inflación
(Cualquiera menos el del INdEC), que rondan entre el 26 y 27 %, advertimos que,
salvo las vacas, la hacienda gorda ha perdido poder de compra en todos los
casos y en una magnitud importante.
De
sostenerse este escenario, con inundaciones que aumentan sideralmente los
costos de producción y precios reales cada vez menores, aumenta la posibilidad
de entrar en un nuevo proceso de liquidación de stocks. Téngase en cuenta que
el factor político puede darse por descontado luego de las elecciones o
revertirse, dependiendo del resultado de estas.
No hay
mucho misterio: Si te inundaste hay muchos gastos que no pensabas afrontar que,
irremediablemente tendrás que encarar. Hasta los feed lots deberán replantear
sus presupuestos, dado que los corrales embarrados generan siempre menores
ganancias de peso. Por otra parte, cuanto menos valor real tenga la hacienda,
más kilos habrá que vender para pagar las mismas cosas. Finalmente, no es lo
mismo sobrellevar la difícil coyuntura con fe, con esperanza y con deporte que
esperando que cambiemos. Las expectativas que hoy mantienen las terneras en el
campo pueden cambiar, y mandarlas al mercado tan rápido que ni tiempo tendremos de darnos cuenta..
28 feb 2014
Solo el clima puede ayudarnos
Según el departamento de agricultura de los Estados Unidos de América
(USDA, por sus siglas en inglés) durante 2013 el mercado argentino
consumió 2.620.000 toneladas de carne vacuna, 1.701.000 toneladas de
carne de pollo y 419.000 toneladas de carne de cerdo. Sumando estas
cantidades y dividiendo luego por la cantidad de habitantes del país (42
millones y monedas) encontramos que, en promedio, cada habitante de la
república comió en 2013 111 kilogramos de carne. Mundialmente, un
consumo altísimo.
Dado que el USDA considera un solo dato a toda la Unión Europea (a pesar que la integran diversos países), y esto baja su promedio, solo existe una nación en el mundo que coma más carne por habitante al año que Argentina: Los Estados Unidos de América, con 114 kilos.
Esto, con una salvedad: Se le computan 7 kilos por habitante por año de carne de pavo que en Argentina ni sabemos que gusto tiene. Más abajo en el ranking de consumo aparecen Brasil y Australia con 100 kilos. Claramente, ser exportadores netos de carne no les impide mantener a sus mercados internos muy bien abastecidos.
En los números de carne vacuna, más precisamente, ninguna nación tiene consumos superiores a los nuestros (al menos según los datos del USDA) y el segundo consumidor mundial, Uruguay, se come 10 kilos menos por habitante por año. A pesar de eso, no parece que el pueblo rioplatense hermano sufra una carestía cárnica. De ahí, para abajo, vienen Brasil, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Todos países exportadores y luego Chile: El país no exportador de carne que mayor consumo por habitante tiene: unos 24 kilogramos al año.
En vista a los párrafos anteriores, y considerando que las exportaciones se encuentran cerradas por vía de los permisos de exportación y limitadas por las retenciones, cupos, cuotas y encajes; queda claro que el futuro del negocio ganadero no es muy promisorio. El mercado local ya no puede comer más carne.
De hecho, en vista a las últimas noticias sobre las negociaciones salariales, puedo sospechar que será afortunado si logra mantener su consumo del año pasado. Los sueldos no solo parece que perderán frente a los alimentos, además parece inminente una reducción a los múltiples subsidios que recibe la población urbana, lo cual reducirá la cantidad de dinero disponible por los consumidores para alimentarse. Puede inferirse entonces que cualquier aumento en la producción cárnica local resultará en menores precios, los cuales son actualmente bajos.
Estableciendo como criterio para definir un precio como alto o bajo a la respuesta del consumidor, es interesante señalar que el consumo de carnes total (Vacuno, aviar y cerdo) aumentó 3 kilogramos entre 2012 y 2013 y 9 kg desde 2011. Considerando únicamente carne vacuna, el aumento de consumo en 2013 es de 3 kilogramos desde 2012 y 6 desde 2011. No hay mucha ciencia: Si la carne fuera cara su consumo disminuiría.
Consideremos también que los costos de producción han venido subiendo en los últimos años, y no parece que la última devaluación del dólar vaya a ayudar en ese sentido, más bien todo lo contrario.
Carne barata y costos en alza, son factores que no parece se vayan a modificar en el corto plazo, y siempre existe la posibilidad de entrar nuevamente en una fase de franca liquidación de los stocks ganaderos (También conocida como “La vaca no me deja un peso, mejor la dejo en la feria”) que podría aumentar más el volumen faenado y deprimir el precio, como señalaba más arriba. Liquidación del stock, a nadie debería extrañar: La ganadería es una actividad productiva con fin de lucro, no una carga pública ni una obligación moral.
Para cerrar el panorama, solo del plano climático pueden aparecer buenas noticias: Si se da, como anuncian, un año lluvioso (fenómeno del Niño mediante) pueden reducirse los costos de producción y los ganaderos tendrán un incentivo para retener las terneras que se convertirán en madres después del 2015. Esto bajaría la oferta de hacienda y tonificaría sostendría los precios… pero ya sabemos que con el clima nunca se puede estar seguro de nada.
Publicado en Visión Nacional y Revista Chacra
Dado que el USDA considera un solo dato a toda la Unión Europea (a pesar que la integran diversos países), y esto baja su promedio, solo existe una nación en el mundo que coma más carne por habitante al año que Argentina: Los Estados Unidos de América, con 114 kilos.
Esto, con una salvedad: Se le computan 7 kilos por habitante por año de carne de pavo que en Argentina ni sabemos que gusto tiene. Más abajo en el ranking de consumo aparecen Brasil y Australia con 100 kilos. Claramente, ser exportadores netos de carne no les impide mantener a sus mercados internos muy bien abastecidos.
En los números de carne vacuna, más precisamente, ninguna nación tiene consumos superiores a los nuestros (al menos según los datos del USDA) y el segundo consumidor mundial, Uruguay, se come 10 kilos menos por habitante por año. A pesar de eso, no parece que el pueblo rioplatense hermano sufra una carestía cárnica. De ahí, para abajo, vienen Brasil, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Todos países exportadores y luego Chile: El país no exportador de carne que mayor consumo por habitante tiene: unos 24 kilogramos al año.
En vista a los párrafos anteriores, y considerando que las exportaciones se encuentran cerradas por vía de los permisos de exportación y limitadas por las retenciones, cupos, cuotas y encajes; queda claro que el futuro del negocio ganadero no es muy promisorio. El mercado local ya no puede comer más carne.
De hecho, en vista a las últimas noticias sobre las negociaciones salariales, puedo sospechar que será afortunado si logra mantener su consumo del año pasado. Los sueldos no solo parece que perderán frente a los alimentos, además parece inminente una reducción a los múltiples subsidios que recibe la población urbana, lo cual reducirá la cantidad de dinero disponible por los consumidores para alimentarse. Puede inferirse entonces que cualquier aumento en la producción cárnica local resultará en menores precios, los cuales son actualmente bajos.
Estableciendo como criterio para definir un precio como alto o bajo a la respuesta del consumidor, es interesante señalar que el consumo de carnes total (Vacuno, aviar y cerdo) aumentó 3 kilogramos entre 2012 y 2013 y 9 kg desde 2011. Considerando únicamente carne vacuna, el aumento de consumo en 2013 es de 3 kilogramos desde 2012 y 6 desde 2011. No hay mucha ciencia: Si la carne fuera cara su consumo disminuiría.
Consideremos también que los costos de producción han venido subiendo en los últimos años, y no parece que la última devaluación del dólar vaya a ayudar en ese sentido, más bien todo lo contrario.
Carne barata y costos en alza, son factores que no parece se vayan a modificar en el corto plazo, y siempre existe la posibilidad de entrar nuevamente en una fase de franca liquidación de los stocks ganaderos (También conocida como “La vaca no me deja un peso, mejor la dejo en la feria”) que podría aumentar más el volumen faenado y deprimir el precio, como señalaba más arriba. Liquidación del stock, a nadie debería extrañar: La ganadería es una actividad productiva con fin de lucro, no una carga pública ni una obligación moral.
Para cerrar el panorama, solo del plano climático pueden aparecer buenas noticias: Si se da, como anuncian, un año lluvioso (fenómeno del Niño mediante) pueden reducirse los costos de producción y los ganaderos tendrán un incentivo para retener las terneras que se convertirán en madres después del 2015. Esto bajaría la oferta de hacienda y tonificaría sostendría los precios… pero ya sabemos que con el clima nunca se puede estar seguro de nada.
Publicado en Visión Nacional y Revista Chacra
¿Donde están los dólares?
Durante el año 2005 Argentina exportó 578 mil toneladas de carne,
por un valor total de 1.399 millones de dólares*. Además de eso, en 2005
se creó Youtube y Argentina ganó el mundial juvenil de fútbol en Los Países Bajos (ponele Holanda), de la mano de Lionel Messi. Esto
último, dicho como para ubicarnos en el clima de época.
Durante el año 2013 Argentina exportó 241 mil toneladas de carne, por un valor total de 1.287 millones de dólares. De haber mantenido la
exportación en los niveles de 2005 y considerando los preciosactuales, el monto exportado en 2013 ascendería 3.306 millones dedólares; 1.906 millones de dólares más de los que realmente ingresaron el año pasado*.
Un monto en dólares muy interesante, sobre todo cuando funcionarios
gubernamentales de la más alta jerarquía dedican varias horas al día a tratar de persuadir a los productores sojeros para que vendan unas
hipotéticas toneladas de poroto que, desde el estado estiman, ascenderían a 3.500 millones de dólares.
Entre 2005 y 2013 pasaron un montón de cosas en el mercado ganadero.
Entre las que recuerdo de memoria: Imposición de un peso mínimo de faena, aprietes a consignatarios, cierres de exportaciones, listas de precios máximos en el mercado de hacienda de Liniers, obligación de destinar carne “a la barata” para obtener permisos de embarque… y seguro me olvido de unas cuantas.
En resumen: Una política que destinada a convertir a la actividad ganadera en una abastecedora barata del mercado interno, que solo participara en el mercado internacional con sus saldos.
¿Cual es el gran aporte realizado por esta política al consumo local? Durante el año 2005 el consumo por habitante de carne vacuna fue de 62 kilos, en 2013 fue de 64 kilos. Dos (2) kilos de diferencia. En unidades parrilleras: 4 asados. Para aumentar el consumo 2 kilos por año hemos resignado 1.908 millones de dólares al año y una cantidad de puestos de trabajo que se cuenta en decenas de miles, tanto en la producción como en los frigoríficos. Sumemos a ello, la cantidad de insumos que esa producción hubiera requerido, los fletes, y los impuestos directos e indirectos que el mismo estado no cobró porque
esa producción no existió.
Todo esto, bajo un gobierno que dice estar a favor del agregado de valor en origen. Esto último es muy gracioso, ya que no hay mejor ejemplo de agregado de valor en origen que un novillo en engorde comiendo maíz y convirtiéndolo en carne.
Con estos datos a la vista, creo que queda claro que la estrategia de”vivir con lo nuestro” y solo exportar “lo que sobre” en materia de carnes no ha sido nada exitosa. Lástima que, por ahora, los encargados de revertir esta situación están muy entretenidos inventando inaplicables subas de retenciones y reediciones de las juntas nacionales, para meter miedo a los que tienen en un silobolsa, el fruto de su trabajo, inversión y riesgo.
* Los datos son del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna
Argentina (IPCVA, para los amigos). Las cuentas son mías.
Publicado en: Visión Nacional
se creó Youtube y Argentina ganó el mundial juvenil de fútbol en Los Países Bajos (ponele Holanda), de la mano de Lionel Messi. Esto
último, dicho como para ubicarnos en el clima de época.
Durante el año 2013 Argentina exportó 241 mil toneladas de carne, por un valor total de 1.287 millones de dólares. De haber mantenido la
exportación en los niveles de 2005 y considerando los preciosactuales, el monto exportado en 2013 ascendería 3.306 millones dedólares; 1.906 millones de dólares más de los que realmente ingresaron el año pasado*.
Un monto en dólares muy interesante, sobre todo cuando funcionarios
gubernamentales de la más alta jerarquía dedican varias horas al día a tratar de persuadir a los productores sojeros para que vendan unas
hipotéticas toneladas de poroto que, desde el estado estiman, ascenderían a 3.500 millones de dólares.
Entre 2005 y 2013 pasaron un montón de cosas en el mercado ganadero.
Entre las que recuerdo de memoria: Imposición de un peso mínimo de faena, aprietes a consignatarios, cierres de exportaciones, listas de precios máximos en el mercado de hacienda de Liniers, obligación de destinar carne “a la barata” para obtener permisos de embarque… y seguro me olvido de unas cuantas.
En resumen: Una política que destinada a convertir a la actividad ganadera en una abastecedora barata del mercado interno, que solo participara en el mercado internacional con sus saldos.
¿Cual es el gran aporte realizado por esta política al consumo local? Durante el año 2005 el consumo por habitante de carne vacuna fue de 62 kilos, en 2013 fue de 64 kilos. Dos (2) kilos de diferencia. En unidades parrilleras: 4 asados. Para aumentar el consumo 2 kilos por año hemos resignado 1.908 millones de dólares al año y una cantidad de puestos de trabajo que se cuenta en decenas de miles, tanto en la producción como en los frigoríficos. Sumemos a ello, la cantidad de insumos que esa producción hubiera requerido, los fletes, y los impuestos directos e indirectos que el mismo estado no cobró porque
esa producción no existió.
Todo esto, bajo un gobierno que dice estar a favor del agregado de valor en origen. Esto último es muy gracioso, ya que no hay mejor ejemplo de agregado de valor en origen que un novillo en engorde comiendo maíz y convirtiéndolo en carne.
Con estos datos a la vista, creo que queda claro que la estrategia de”vivir con lo nuestro” y solo exportar “lo que sobre” en materia de carnes no ha sido nada exitosa. Lástima que, por ahora, los encargados de revertir esta situación están muy entretenidos inventando inaplicables subas de retenciones y reediciones de las juntas nacionales, para meter miedo a los que tienen en un silobolsa, el fruto de su trabajo, inversión y riesgo.
* Los datos son del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna
Argentina (IPCVA, para los amigos). Las cuentas son mías.
Publicado en: Visión Nacional
10 sept 2013
AFRICA AGRICULTURE STATUS REPORT
Dice Willis Oluoch- Kosura, de la Universidad de Nairobi:
La agricultura en el África subsahariana todavía proporciona una parte relativamente grande del producto interno bruto (PIB), pero la productividad en el sector está muy por detrás de la de otros continentes, así como los potenciales de la región. En promedio, alrededor del 65% de fuerza laboral de África está empleada en la agricultura, sin embargo, el sector representa alrededor del 32% del PIB, lo que refleja una productividad relativamente baja. La población rural de África, por lo tanto, no ha podido salir de la pobreza principalmente debido a la incapacidad para transformar su base económica -la actividad agrícola- a altos niveles de productividad. Por su contribución a la economía, los malos resultados del sector agrícola es uno de los principales obstáculos para el desarrollo en el continente africano.El texto es parte de la introducción al "AFRICA AGRICULTURE STATUS REPORT", que pueden bajar completo haciendo clic aquí.
Algunos desafíos formidables en África Sub-Sahariana, han contribuido con los patrones de crecimiento agrícola erráticos.
Varios estudios han señalado que el cumplimiento de la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) requiere un crecimiento constante y de base amplia (con la agricultura a la cabeza), acompañado de mejoras en la infraestructura, gobernabilidad, y otros indicadores sociales.
La agricultura sigue siendo el sector clave para la seguridad alimentaria, el empleo y el crecimiento, a pesar de las diversificadas zonas agro ecológicas, patrones de consumo y producción.
El crecimiento encabezada por la Agricultura tiene el mayor impacto en la reducción de la profundidad y amplitud de la pobreza (Instituto de Investigación de Política Internacional [IFPRI], 2012), y y enfocarse en productos básicos se justifica porque los alimentos básicos tienen fuertes vínculos de crecimiento.
Los cultivos de exportación pueden tener un mayor valor y potencial de crecimiento.Pero al principio, antes del desarrollo de las cadenas de valor, los cultivos alimenticios son más eficaces para un amplio crecimiento de la economía y la reducción de la pobreza. Se considera generalmente que el crecimiento de los alimentos básicos favorece a los pobres.
El programa para el desarrollo de África consiste en lograr una tasa de crecimiento anual del sector agrícola de al menos el 6% y cumplir con los objetivos con plazos establecidos en los ODM. Este programa no se logrará si no hay una transformación de la agricultura a través de un rápido aumento de la productividad, el crecimiento del ingreso y la competitividad con una buena administración del ambiente natural para el desarrollo sostenible.
El propósito de este informe es proporcionar una síntesis de la situación y tendencias de la agricultura africana actual a los profesionales del desarrollo agrícola, las organizaciones nacionales e internacionales, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y otras partes interesadas en un solo volumen. El objetivo es poner de relieve los conocimientos adquiridos de las experiencias de los diversos paisajes agrícolas en África y actuar como una plataforma para la participación de todos los interesados en el sector de agrícola en el África Sub-Sahariana. De esta manera, los interesados pueden abordar las áreas clave que requieren ampliación y replicación, así como los tipos de intervenciones y el nivel de apoyo a la inversión del sector agrícola requiere el cumplimiento de los objetivos de la Revolución Verde en África y en la agenda de desarrollo de la región
17 ago 2013
Internacional agosto
En virtud de los elogiosos comentarios recibidos por la recopilación anterior de noticias, reincido en la temática.
Les recuerdo, que las traducciones son, más o menos, las del google translator... pero poniendole un poco de ganas se entiende la idea.
Pueden verlo online acá: http://joom.ag/eTnX
Bajar el .pdf acá: http://www.joomag.com/res_mag/pdf/0907273001376774766.pdf
O esperar que se cargue acá:
Gracias.
Les recuerdo, que las traducciones son, más o menos, las del google translator... pero poniendole un poco de ganas se entiende la idea.
Pueden verlo online acá: http://joom.ag/eTnX
Bajar el .pdf acá: http://www.joomag.com/res_mag/pdf/0907273001376774766.pdf
O esperar que se cargue acá:
Gracias.
18 jul 2013
El robo no lo es todo
Voy a ser claro: si esto termina mal, no será culpa del choreo. Chorear está mal. No debe hacerse. Los chorros deben ser castigados,
para que su ejemplo no inspire a nuevos chorros, etc. Ya lo se y no tengo ganas de discutirlo. Pero el robo no lo es todo.
El robo es la cortina de humo, la coartada, la excusa…. hasta el chivo expiatorio intelectual que van a usar para no reconocer la cantidad de errores políticos y económicos que ha cometido y sigue cometiendo el kirchnerismo. A lo concreto me refiero: la política no va a fracasar porque se hayan afanado una punta de guita en vaya uno a saber cuáles chanchullos. Va a fracasar por cuestiones bastante anunciadas, pero que requieren cierto grado de estudio y comprensión.
En estos términos, pensar que este modelo va a fracasar porque roban es una excusa miserable para no ponerse a buscar en serio cuáles son las causas por las cuales tenemos, por ejemplo, 20% de inflación, o nuestras elecciones parecen una interna abierta del PJ, o votamos candidatos que no piensan asumir. Cosas que no resisten comparación con cualquier país civilizado. En estos términos, también, es regalarle una salida fácil, limpia y hasta elegante a los que hasta hace un rato acompañaban todas estas ideas. Hay que separar los que no están de acuerdo con lo que se hace de los que no están acuerdo con quien lo hace. Pero lo peor es que, al no tomarnos el trabajo de ver por qué la cosa va mal, no vamos a aprender de estos errores y los volveremos a cometer mañana o pasado.
Total, si todo esto va mal porque roban… quiere decir que si hacemos exactamente lo mismo sin robar nos va a ir bien. Entonces necesitamos un “modelo prolijo”, tal como nos prometiera De La Rua ¿Recuerdan? La cuestión fue que Chupete siguió haciendo, mas o menos, lo mismo que Carlos y así nos fue. Porque ya aquella vez nos habían dicho que el problema era el robo, no las medidas económicas o políticas. No estaba mal el 1 a 1, lo que estaba mal era el choreo… y bueh, vamos camino a repetir lo mismo. Y vamos contentos, cargados con las mejores intenciones, de la mano de gente que te dice cosas hermosas como “¡Esto se arregla con
honestidad! ¡Basta de chorros!” Esos son los que no se han calentado en entender un carajo de nada y te quieren convencer de que es mejor no perder tiempo entendiendo de política o economía porque todo se reduce a robar o no robar. ¿Para qué te vas a pasar horas tratando de entender como afecta el déficit fiscal la economía si todo se reduce a algo tan simple como no robar?
¿Para qué te vas a perder una tarde pensando como la falta de federalismo afecta la calidad de vida de los habitantes del interior
si este país se arregla con gente que no meta la mano en la lata? No. No es tan fácil. La política que nos convirtió en potenciales importadores de trigo sería el mismo sinsentido, por más que nadie se hubiera afanado ni un centavo. A unos les da paja ponerse a pensar cuales fueron los mecanismos de oferta y demanda que hicieron pelota con sus medidas, a otros les encantaría seguir haciéndolos pelota si llegan al poder y algunos estaban de acuerdo hasta que se dieron cuenta que eran un desastre… pero todos quedan contentos repitiendo: “¡Si no robaban funcionaba, eh!” Y no, muchachos, esto no funcionaba ni con Cristo multiplicando panes y peces. Hay algo fundamental detrás del robo… y es la política, cabecita e termo. Por lo dicho, espero que quienes aspiren a suceder al kernerismo abandonen la monotonía de la denuncia y comiencen a explicar que es lo que harían distinto (además de no robar, claro).
Porque, para convencer al la gente de cambiar, primero hay que explicar que es lo que cambiarían ¿No?
para que su ejemplo no inspire a nuevos chorros, etc. Ya lo se y no tengo ganas de discutirlo. Pero el robo no lo es todo.
El robo es la cortina de humo, la coartada, la excusa…. hasta el chivo expiatorio intelectual que van a usar para no reconocer la cantidad de errores políticos y económicos que ha cometido y sigue cometiendo el kirchnerismo. A lo concreto me refiero: la política no va a fracasar porque se hayan afanado una punta de guita en vaya uno a saber cuáles chanchullos. Va a fracasar por cuestiones bastante anunciadas, pero que requieren cierto grado de estudio y comprensión.
En estos términos, pensar que este modelo va a fracasar porque roban es una excusa miserable para no ponerse a buscar en serio cuáles son las causas por las cuales tenemos, por ejemplo, 20% de inflación, o nuestras elecciones parecen una interna abierta del PJ, o votamos candidatos que no piensan asumir. Cosas que no resisten comparación con cualquier país civilizado. En estos términos, también, es regalarle una salida fácil, limpia y hasta elegante a los que hasta hace un rato acompañaban todas estas ideas. Hay que separar los que no están de acuerdo con lo que se hace de los que no están acuerdo con quien lo hace. Pero lo peor es que, al no tomarnos el trabajo de ver por qué la cosa va mal, no vamos a aprender de estos errores y los volveremos a cometer mañana o pasado.
Total, si todo esto va mal porque roban… quiere decir que si hacemos exactamente lo mismo sin robar nos va a ir bien. Entonces necesitamos un “modelo prolijo”, tal como nos prometiera De La Rua ¿Recuerdan? La cuestión fue que Chupete siguió haciendo, mas o menos, lo mismo que Carlos y así nos fue. Porque ya aquella vez nos habían dicho que el problema era el robo, no las medidas económicas o políticas. No estaba mal el 1 a 1, lo que estaba mal era el choreo… y bueh, vamos camino a repetir lo mismo. Y vamos contentos, cargados con las mejores intenciones, de la mano de gente que te dice cosas hermosas como “¡Esto se arregla con
honestidad! ¡Basta de chorros!” Esos son los que no se han calentado en entender un carajo de nada y te quieren convencer de que es mejor no perder tiempo entendiendo de política o economía porque todo se reduce a robar o no robar. ¿Para qué te vas a pasar horas tratando de entender como afecta el déficit fiscal la economía si todo se reduce a algo tan simple como no robar?
¿Para qué te vas a perder una tarde pensando como la falta de federalismo afecta la calidad de vida de los habitantes del interior
si este país se arregla con gente que no meta la mano en la lata? No. No es tan fácil. La política que nos convirtió en potenciales importadores de trigo sería el mismo sinsentido, por más que nadie se hubiera afanado ni un centavo. A unos les da paja ponerse a pensar cuales fueron los mecanismos de oferta y demanda que hicieron pelota con sus medidas, a otros les encantaría seguir haciéndolos pelota si llegan al poder y algunos estaban de acuerdo hasta que se dieron cuenta que eran un desastre… pero todos quedan contentos repitiendo: “¡Si no robaban funcionaba, eh!” Y no, muchachos, esto no funcionaba ni con Cristo multiplicando panes y peces. Hay algo fundamental detrás del robo… y es la política, cabecita e termo. Por lo dicho, espero que quienes aspiren a suceder al kernerismo abandonen la monotonía de la denuncia y comiencen a explicar que es lo que harían distinto (además de no robar, claro).
Porque, para convencer al la gente de cambiar, primero hay que explicar que es lo que cambiarían ¿No?
Exportar es bueno
En los últimos 4 años la cantidad de carne exportada por Argentina no ha superado el 15% de la producción nacional. Esto es muy malo, porque exportar es bueno.
Exportar permite pasar de un mercado potencial de 41,6 millones de consumidores a uno de 7101 millones, lo cual no es poco a la hora de decidir una inversión. Inversión que puede proyectarse frente a comercio mundial de carne bovina que crece 104 mil toneladas por año desde 1964, en vez de limitarse a crecer al ritmo de la tasa de natalidad argentina. También permite dejar de depender de los vaivenes de la economía local, para promediar los desempeños de cientos de economías.
Exportar es la mitad del comercio internacional. O sea, la “industria” capaz de convertir chinchulines en un Smartphone chino, una lata de picadillo en fuel oil venezolano o un peceto en dólares. Además, obliga a subir calidad local para competir con la calidad internacional y permite abrir nuevos mercados para otros productos, usando el conocimiento de la marca generado por la carne.
Exportar rompe con el círculo vicioso del ciclo ganadero, según el cual los buenos precios generan excedentes 3 años mas tarde, que generan malos precios, y faltantes 6 años después. Si los excedentes se exportan, nunca se producen faltantes. También aumenta el promedio del peso de faena, por mayor participación de los novillos pesados en la producción total. Esto hace que se produzcan mas kilos con la misma cantidad de terneros, sin tener que implementar medidas como el peso mínimo de faena.
Exportar hace lugar en el mercado local para nueva producción, que de otro modo no tendría demanda. Le quita presión a producciones como pollo y cerdo, que son las primeras en sufrir cuando el mercado se satura de carne bovina, y a la carne bovina proveniente de las regiones menos productivas del país. Esto es lo que necesitan producciones como los corderos, cabritos, búfalos, ñandúes y demás carnes no tradicionales; que se producen en regiones marginales para la ganadería bovina o en pequeños criaderos como los conejos y los productos de la piscicultura.
Exportar permite la aparición de nuevos actores en la cadena, además de los ya existentes. Al ampliarse el volumen, donde antes había 1 frigorífico, ahora puede haber 2; donde ahora hay dos frigoríficos pequeños que solo subsisten, puede haber dos grandes frigoríficos que crecen. Habrá mayor producción, con el consiguiente aumento de la recaudación fiscal nacional. También habrá mas competencia que tenderá a mejorar los precios que reciben los productores y los que pagan los compradores. Se usará toda la capacidad instalada ociosa, que es enorme en la industria cárnica, y el capital humano ya capacitado que por la última crisis quedó en la calle.
¿Exportar hace subir los precios?
Dado que es mas fácil exportar lomos que asados (o puchero, o cualquier corte con hueso), posiblemente exportar mas solo haga subir momentáneamente el precio del lomo y bajar el del asado. Un caso de subsidio de quienes comen cortes premium a los consumidores populares.
Respecto al los precios en general, hay dos situaciones: Se es exportador, y el precio interno tiende a parecerse como máximo al precio internacional menos el flete; o se es importador y el precio local tiende a parecerse como mínimo a ese precio mas el flete. Claramente es mejor ser exportador que no serlo y la diferencia entre ser o no ser es una tonelada.
Exportar no sube los precios locales si puede crecer la producción. Si producimos 10 y exportamos 1 quedan 9 para el mercado interno. Si producimos 20 y exportamos 11 también quedan 9 para mercado interno. Es lo mismo, pero con miles de nuevos empleos. Empleos en regiones en las cuales difícilmente vayan a radicarse industrias: en el interior del interior. En los pueblitos que luchan por no desaparecer.
Durante mucho tiempo se pensó que primero debería crecer la producción para luego exportar. Con una exportación basada en los excedentes del mercado interno, cuando la producción crece el mercado se satura de carne, el precio se desploma y se termina la producción. Exportar solo “lo que sobra” convierte al país en un proveedor poco confiable.
Si la exportación se pone como prioridad, la nueva demanda va incentivando a la producción y el crecimiento sectorial se financia con las ganancias ingresadas desde el exterior y no con créditos subsidiados por el estado o por los consumidores locales.
Para exportar no hace falta nada que no tengamos, solo cambiar de mentalidad.
Exportar permite pasar de un mercado potencial de 41,6 millones de consumidores a uno de 7101 millones, lo cual no es poco a la hora de decidir una inversión. Inversión que puede proyectarse frente a comercio mundial de carne bovina que crece 104 mil toneladas por año desde 1964, en vez de limitarse a crecer al ritmo de la tasa de natalidad argentina. También permite dejar de depender de los vaivenes de la economía local, para promediar los desempeños de cientos de economías.
Exportar es la mitad del comercio internacional. O sea, la “industria” capaz de convertir chinchulines en un Smartphone chino, una lata de picadillo en fuel oil venezolano o un peceto en dólares. Además, obliga a subir calidad local para competir con la calidad internacional y permite abrir nuevos mercados para otros productos, usando el conocimiento de la marca generado por la carne.
Exportar rompe con el círculo vicioso del ciclo ganadero, según el cual los buenos precios generan excedentes 3 años mas tarde, que generan malos precios, y faltantes 6 años después. Si los excedentes se exportan, nunca se producen faltantes. También aumenta el promedio del peso de faena, por mayor participación de los novillos pesados en la producción total. Esto hace que se produzcan mas kilos con la misma cantidad de terneros, sin tener que implementar medidas como el peso mínimo de faena.
Exportar hace lugar en el mercado local para nueva producción, que de otro modo no tendría demanda. Le quita presión a producciones como pollo y cerdo, que son las primeras en sufrir cuando el mercado se satura de carne bovina, y a la carne bovina proveniente de las regiones menos productivas del país. Esto es lo que necesitan producciones como los corderos, cabritos, búfalos, ñandúes y demás carnes no tradicionales; que se producen en regiones marginales para la ganadería bovina o en pequeños criaderos como los conejos y los productos de la piscicultura.
Exportar permite la aparición de nuevos actores en la cadena, además de los ya existentes. Al ampliarse el volumen, donde antes había 1 frigorífico, ahora puede haber 2; donde ahora hay dos frigoríficos pequeños que solo subsisten, puede haber dos grandes frigoríficos que crecen. Habrá mayor producción, con el consiguiente aumento de la recaudación fiscal nacional. También habrá mas competencia que tenderá a mejorar los precios que reciben los productores y los que pagan los compradores. Se usará toda la capacidad instalada ociosa, que es enorme en la industria cárnica, y el capital humano ya capacitado que por la última crisis quedó en la calle.
¿Exportar hace subir los precios?
Dado que es mas fácil exportar lomos que asados (o puchero, o cualquier corte con hueso), posiblemente exportar mas solo haga subir momentáneamente el precio del lomo y bajar el del asado. Un caso de subsidio de quienes comen cortes premium a los consumidores populares.
Respecto al los precios en general, hay dos situaciones: Se es exportador, y el precio interno tiende a parecerse como máximo al precio internacional menos el flete; o se es importador y el precio local tiende a parecerse como mínimo a ese precio mas el flete. Claramente es mejor ser exportador que no serlo y la diferencia entre ser o no ser es una tonelada.
Exportar no sube los precios locales si puede crecer la producción. Si producimos 10 y exportamos 1 quedan 9 para el mercado interno. Si producimos 20 y exportamos 11 también quedan 9 para mercado interno. Es lo mismo, pero con miles de nuevos empleos. Empleos en regiones en las cuales difícilmente vayan a radicarse industrias: en el interior del interior. En los pueblitos que luchan por no desaparecer.
Durante mucho tiempo se pensó que primero debería crecer la producción para luego exportar. Con una exportación basada en los excedentes del mercado interno, cuando la producción crece el mercado se satura de carne, el precio se desploma y se termina la producción. Exportar solo “lo que sobra” convierte al país en un proveedor poco confiable.
Si la exportación se pone como prioridad, la nueva demanda va incentivando a la producción y el crecimiento sectorial se financia con las ganancias ingresadas desde el exterior y no con créditos subsidiados por el estado o por los consumidores locales.
Para exportar no hace falta nada que no tengamos, solo cambiar de mentalidad.
24 may 2013
El mundo es ancho, ajeno... y quiere comer carne.
El mundo es ancho, ajeno... y quiere comer carne. El mundo es,
digamos, "clasemediero". Prefiere un cacho de carne a un sabrosísimo
plato de arroz o, por lo menos, que sea arroz con menudos de pollo.Por lo que nos cunta el USDA (Fuente de toda razón y justicia), el mundo quiere comer carne. Como no todos los países producen la cantidad de carne que necesitan, existe un importante comercio internacional en el rubro.
Este comercio internacional de carne bovina, porcina, y aviar (pollo y pavo), viene creciendo duro y parejo desde hace rato. Solo entre 2011 y 2012 las importaciones (y su contrapartida, las exportaciones) de carnes crecieron un 4.10% y se espera que entre 2012 y 2013 crezcan 2.72% mas. Para ponerle una referencia al número, digo que ese 2.72% de crecimiento, o sea 613 mil toneladas de carne, viene siendo mas de 3 millones de mediasreses de 200 kilos.
En el caso particular de las importaciones de carne bovina, se espera que el crecimiento del 2013 frente a 2012 sea de 6.04%, mejorando el 3.94% que creció entre 2011 y 2012.
Aparentemente, el mundo de la carne no se ha enterado de la crisis internacional, o no le ha importado.
Cualquiera sea el caso, queda claro que la demanda internacional sigue firme y, mas allá de la difícil coyuntura que puedan atravesar algunos países, el mundo sigue girando... mientras se come una hamburguesa.
El comercio mundial de carne bovina tiene interconexiónes que me superan largamente, pero creo que vale la pena mirar quien es quien en este tema: Por un lado, está el grupito norteamericano (en el sentido amplio de la palabra) en el cual los 3 grandes países del norte se importa y exportan entre ellos buena parte del volumen mundial. Parece que estos muchachos manejan un sentido del nacionalismo bastante especial: No les molesta importar lo que necesitan ni exportar lo que mejor les pagan. Junto al grupete ese, va Japón, que les compra a ellos y al Down Under (Los que tienen equipos pulenta de rugby en Oceanía). Por otro lado, tenemos los nuevos ricos del este asiático: Corea del Sur y Hong Kong (Joncón, para los amigos) que, muchos sospechan, no es mas que un pasamanos hacia China.
Algo mas atrás está la Unión Europea, quienes gracias a los paulatinos recortes que le van haciendo a la Política Agraria Comunitaria mantiene su volumen importado, pero van exportando cada vez menos
Luego vienen los latinoamericanos. Por razones disímiles (No tener donde) Chile y Venezuela (No tener papel) aparecen en el top 11 de países importadores de carne vacuna. Cierra el marcador viene Egipto (Cliente de los bubalinos de la India) y el resto del mundo.
Respecto al año pasado, el único que se espera que importe menos carne es Egipto, mientras que Venezuela y Corea del Sur importarían las mismas cantidades. El resto del mundo churrasco, crecería mas (Estados unidos) o menos (Unión Europea).
En este contexto mundial de firme demanda carnicera, Argentina desentona como linyera en el Jockey Club. Se espera que quede en el mercado interno 5.22% mas carne (entre bovina y aviar) que el año pasado y 11.76% mas que en 2011.
Desaprovechando una magnífica oportunidad para posicionarse en los mercados internacionales (Como lo hacen Uruguay, Brasil y Paraguay) saturamos el mercado interno de carnes y nos resignamos a exportar poco y nada.
Ya en 2011 exportamos poco, algo así como el 8% de la faena bovina. En 2012 el 6% y en 2013 parece que, con suerte, subiremos al 6.5%.
Esto podría arreglarse sacando las retenciones, los cupos, la cuota de carne para la barata, el atraso cambiario... y detalles por el estilo, pero son parte central de la política ganadera del gobierno.
Agrego, que el perjuicio no solo es la gran oportunidad perdida. Hay que agregar a la lista el insumo mas importante, el que no se puede comprar: El tiempo. Los años pasan y yo no me vuelvo mas joven ¿Usted?.
Otro efecto perjudicial, muy difícil de ponderar, es el costo de oportunidad relacionado a los puestos de trabajo que no se crearon, los novillos que no se criaron, los pollos que no se desplumaron, las chanchas que no parieron... El costo de haber pensado la economía ganadera como una foto y no como una película. El costo de creer que si exportamos mañana el doble de lo que exportamos hoy, nos va a faltar carne. Como si existiera algún impedimento para crear nuevas fábricas de proteínas animales, mas allá del mal clima de negocios imperante.
Mientras, los costos suben. Algunos al ritmo de la pérdida de valor del peso, otros al ritmo del aumento del valor del dolar; pero subir, suben todos.
Así es que si tomamos los precios promedio de los cuatro primeros meses de este año y los ajustamos por el índice de inflación que las consultoras privadas publican mediante el congreso (porque si lo publican solas la Secretaría de comercio Interior las multa), encontramos que hoy el engordador recibe por sus novillitos un valor sensiblemente menor que el año pasado, por mas que le den mas billetes.
Tan preocupante es esto, como que la tendencia no tiene razones para revertirse. Ni afloja la inflación ni hay chances que el precio suba.
En este contexto, solo quedará volver a revisar los costos de explotación y recortar donde se pueda.
Humildemente, recomiendo oídos sordos a los elogiosos comentarios sobre "el amor por la ganadería" y sandeces por el estilo, que no pagan el impuesto inmobiliario.
La responsabilidad social empresaria comienza por no fundirse y andar dejando acreedores colgados.
11 may 2013
Situación actual de la ganadería de carne explicada en 3 gráficos
Gráfico 1: Precios promedios mensuales de haciendas
especiales y buenas en el Mercado de hacienda de Liniers S. A.
Gráfico 2: Precios promedios semanales de novillitos
especiales y buenas en el Mercado de hacienda de Liniers S. A.
Nota preliminar tranquilamente obviable:La elección de las categorías del gráfico obedece a los siguientes criterios:Novillitos entre 351 y 390 kilos. Machos livianos de consumo especial. Lo mas top!Vaquillonas 391 a 430 Hembras de consumo especial, pero no tanto.Novillos entre 431 y 460 De los pesados, los mas livianos.Se muestran solo los 4 primeros meses de cada año, para descartar estacionalidades ocultas y no meter ruido con el resto de los meses, que no vienen al caso.
Obsérvese:
1- La
altura en general de todas las columnas crece entre 2011 y 2012 pero no
entre 2012 y 2013. Le digo más: Si solo
consideramos abril del 2012 contra abril del 2013, en este último tenemos
precios promedios mas bajos.
2- Tanto
en 2011 como en 2012 los precios iban subiendo, mas o
menos, desde enero hasta abril. En 2013 Todos suben hasta febrero y luego
bajan. Si esperamos que, como en años anteriores, los precios suban hasta la
entrada del otoño para luego ir bajando hasta la primavera, podemos decir que
arrancamos tempranito, eh!
Nota preliminar tranquilamente obviable: Por razones ya explicadas, se toma el promedio de cotizaciones las 19 primeras semanas de cada año (El cual se representa con distinto color de línea).
Obsérvese:
1- El
salto entre líneas es similar año a año. La diferencia grande está en que en
2013 se corta la tendencia alcista en la semana 8 (Eso debe ser mas o menos,
calculando a ojo a fines de febrero).
2- No
solo la tendencia alcista se termina mucho antes, además de la semana 10 en
adelante las cotizaciones promedio de 2013 son menores de 2012.
Gráfico 3: Precios promedios mensuales de haciendas
especiales y buenas en el Mercado de hacienda de Liniers S. A. ayustados por el
índice de precios que informan los bloques opositores de… bla,
bla, bla… Mas conocido como
“Inflación Congreso” y que está disponible en La Nación Data
(Pueden googlearlo).
Nota preliminar tranquilamente obviable: Para confeccionar este bonito gráfico (No me digan que no es una belleza) se usaron los mismos promedios del gráfico 1 (El que está mas arriba. Lo vio recién) ajustados por la antedicha “Inflación congreso” considerando el 1/1/11 como 100 (o diciembre del 2010, que supongamos que es lo mismo), y luego le vamos descontando la inflación de cada mes para ajustar el valor del dinero de hoy al poder de compra de dicho dinero en el momento inicial (ponele). Para mas datos sobre “Ajuste por inflación” supongo que en Wikipedia debe haber algo.Si lo miran bien, faltan las columnas de abril del 2013. Es porque todavía no publicaron el dato de inflación.
Obsérvese:
1- La
altura en general de las columnas que representan los precios promedio bajan
año a año, pero mucho mas entre 2012 y 2013 que entre 2011 y 2012.
2- En
los años anteriores, los precios subían en moneda constante hasta marzo; este
año solo lo hicieron hasta febrero.
Resumiendo:
El negocio ganadero se va al carajo.
Los precios de la hacienda cada vez pierden más feo contra la
depreciación del peso frente a otros bienes y servicios (para no abusar del
término inflación).
Esto se entiende fácil luego de ir al almacén, la
verdulería, la veterinaria, la estación de servicios o al banco a pagar
cualquier tasa, impuesto o servicio público: Los pesos en los cuales medimos el
precio de la hacienda cada mes compran menos.
Lo novedoso, es que ya hasta midiendo con estos pesos que
cada vez valen menos, los precios de la hacienda comienzan a ser menores en
algunas categorías.
Que los novillos valgan cada vez menos no es casualidad.
Por un lado, cada vez se faenan mas vacas. Lo viene avisando
CiCCRA hace varios meses. La vaca buena es la
categoría de consumo popular que desplaza al novillo en este caso.
Como el consumidor local solo relaciona calidad de carne con
tamaño del corte, y la costilla de vaca se parece bastante a la costilla de
novillo… pueden imaginar el resto.
Por otro lado, el mercado de carnes está muy ofertado de
pollo; que es el primer sustituto de la carne bovina.
Finalmente, la exportación (o sea donde deberían ir los
novillos) solo representa el 8 o 9% de la carne producida (y bastante de eso no
es carne, sino achuras).
Como para exportar más haría falta sacar los ROEs, las retenciones, la brecha del tipo de cambio y ser un proveedor medianamente confiable (O sea, jubilar a Moreno), las chances de volver a exportar un mísero 15 son casi cero.
Como decía antes, se faenan mas vacas cada mes. Esto se debe
a que el negocio para los criadores cada año deja menos dinero, y en algunos
casos produce moderadas pérdidas. Eso, o los criadores decidieron ganar menos
plata de la que podrían solo para demostrar que el sistema capitalista está
equivocado y mandan sus vacas a faena porque se convirtieron al vegetarianismo
militante.
Como para revertir esta situación haría falta frenar la inflación y exportar más (Ver párrafo anterior), las chances de recomponer la rentabilidad ganadera son cero o menos que cero (Suponiendo que tal cosa sea posible).
Comentarios finales:
Puede que el amable lector
urbano no comprenda por que, a pesar que la hacienda vale cada vez menos, él
pague la carne cada vez mas. Dos cuestiones: Una, posiblemente el amable lector
esté midiendo ese valor de la carne en pesos, los cuales cada vez valen menos.
Ya he tratado el tema mas arriba. Otra, posiblemente el amable lector no tenga
en cuanta cual porción de su sueldo va a parar a carnes y cuales a viáticos,
impuestos, telefonía celular, etc. Es posible que esté gastando más o menos lo
mismo de siempre, pero le cueste llegar mas a fin de
mes por los aumentos de otras cuestiones. Otra más, implica considerar que
desde que se vende la hacienda gorda hasta que llega al amable lector, pasa por
algunos eslabones mas de la cadena de valor de la
carne. Digamos que, además de comprar carne, está comprando fletes (O sea
sueldos de camioneros, combustibles, repuestos para camiones, peajes,
impuestos, etc.), la faena del animal (Nuevamente sueldos, seguros, energía
eléctrica, mantenimiento de instalaciones, limpieza, seguridad, impuestos,
etc.), otro flete mas corto desde el frigorífico hasta la carnicería y el
desposte y venta final (O sea sueldos, alquileres, seguros, electricidad,
limpieza, impiítos, etc.).
Puede que el amable lector colega ganadero tenga la misma
sensación que yo en este momento: ¿Dónde carajo se
metieron los genios de la planificación desarrollista, progresista, oficialista
que decían que para exportar había que generar excedentes? ¿Eh?
¡Ahí tienen excedentes a bocha! Exporten ahora, manga de tagarnas.
No nos olvidemos que los paladines de la óptima asignación
de recursos hicieron que en particular los maiceros, y toda la sociedad en
general, bancara monetariamente
el desarrollo de la avicultura y la chanchicultura
¿Adivine que va a pasar con ellos si sigue bajando el precio de la hacienda
bovina? Ya es sabido: Lo mismo que le pasó a un montón de firlós
que desaparecieron cuando dejaron de pagarles religiosamente las
compensaciones. Y bueh… después piden más estado.
Como si fueran a importar estado noruego o australiano.
Lo importante:
Podremos contarle a nuestros nietos como era
el sabor del asado de tira.
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