Durante el año 2005 Argentina exportó 578 mil toneladas de carne,
por un valor total de 1.399 millones de dólares*. Además de eso, en 2005
se creó Youtube y Argentina ganó el mundial juvenil de fútbol en
Los Países Bajos (ponele Holanda), de la mano de Lionel Messi. Esto
último, dicho como para ubicarnos en el clima de época.
Durante el año 2013 Argentina exportó 241 mil toneladas de carne, por un
valor total de 1.287 millones de dólares. De haber mantenido la
exportación en los niveles de 2005 y considerando los preciosactuales,
el monto exportado en 2013 ascendería 3.306 millones dedólares; 1.906
millones de dólares más de los que realmente ingresaron el año pasado*.
Un monto en dólares muy interesante, sobre todo cuando funcionarios
gubernamentales de la más alta jerarquía dedican varias horas al día
a tratar de persuadir a los productores sojeros para que vendan unas
hipotéticas toneladas de poroto que, desde el estado estiman, ascenderían a 3.500 millones de dólares.
Entre 2005 y 2013 pasaron un montón de cosas en el mercado ganadero.
Entre las que recuerdo de memoria: Imposición de un peso mínimo
de faena, aprietes a consignatarios, cierres de exportaciones, listas
de precios máximos en el mercado de hacienda de Liniers, obligación
de destinar carne “a la barata” para obtener permisos de embarque…
y seguro me olvido de unas cuantas.
En resumen: Una política que destinada a convertir a la
actividad ganadera en una abastecedora barata del mercado interno, que
solo participara en el mercado internacional con sus saldos.
¿Cual es el gran aporte realizado por esta política al consumo
local? Durante el año 2005 el consumo por habitante de carne vacuna fue
de 62 kilos, en 2013 fue de 64 kilos. Dos (2) kilos de diferencia.
En unidades parrilleras: 4 asados. Para aumentar el consumo 2 kilos
por año hemos resignado 1.908 millones de dólares al año y una cantidad
de puestos de trabajo que se cuenta en decenas de miles, tanto en
la producción como en los frigoríficos. Sumemos a ello, la cantidad
de insumos que esa producción hubiera requerido, los fletes, y
los impuestos directos e indirectos que el mismo estado no cobró porque
esa producción no existió.
Todo esto, bajo un gobierno que dice estar a favor del agregado
de valor en origen. Esto último es muy gracioso, ya que no hay
mejor ejemplo de agregado de valor en origen que un novillo en
engorde comiendo maíz y convirtiéndolo en carne.
Con estos datos a la vista, creo que queda claro que la estrategia
de”vivir con lo nuestro” y solo exportar “lo que sobre” en materia
de carnes no ha sido nada exitosa. Lástima que, por ahora, los
encargados de revertir esta situación están muy entretenidos
inventando inaplicables subas de retenciones y reediciones de las juntas
nacionales, para meter miedo a los que tienen en un silobolsa, el fruto
de su trabajo, inversión y riesgo.
* Los datos son del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna
Argentina (IPCVA, para los amigos). Las cuentas son mías.
Publicado en: Visión Nacional
28 feb 2014
18 ene 2014
Con Entre el Campo y la Ciudad (@entrecampoyla, lunes a viernes, 12 a 13 horas, por Radio Colonia
(AM 550). Con Horacio Esteban y Mónica Demichelis).
http://www.goear.com/listen/0a95713/entrevista-matias-sara-horacio-esteban-monica-demichelis
13 ene 2014
A buscar a San Pedro
El siguiente texto apareció publicado originalmente en Revista Chacra
El negocio
ganadero estuvo marcado en 2013 por 3 factores: Costos en ascenso,
flojos precios de la hacienda gorda, y malos de la invernada.Los aumentos de costos fueron originados por condiciones climáticas extremas,
tales como inundaciones y sequías, que afectaron la mayor parte de las
zonas ganaderas. Estos eventos, además de generar menores producciones,
aumentaron tanto la cantidad como el precio de los insumos necesarios.
También fue importante en la suba de costos la inflación,
entendida como una pérdida del valor del dinero frente a otros bienes y
servicios, estimada en un 25% anual. En particular este año, los
impuestos y tasas aumentaron en muchos casos a la par de la inflación o
más. De este modo, los establecimientos ganaderos vieron crecer los
egresos con ingresos que, en el mejor de los casos, se mantuvieron
constantes.
Los precios de la hacienda de invernada informados por el portal EntreSurcosyCorrales.com subieron a fin de año un 20%
respecto a los valores del año 2012, luego de negociarse durante todo
el año a valores similares a los del año pasado. Subas de esta magnitud
no ocurrían desde 2010.
Los precios de la hacienda gorda informados por el Mercado de haciendas de Liniers S. A. también cierran el año subiendo: 30% más,
respecto a los precios de fines de 2012. Esto, luego de venderse
durante todo el año en valores apenas superiores a los del año
precedente.
Estos porcentuales, claro está, son referidos a los precios expresados en moneda corriente.
Si a ellos les descontamos la inflación calculada por consultoras
privadas e informada por los bloques opositores del Congreso Nacional,
nos encontramos con valores para el gordo similares a los que se pagaban
en mayo de este año y, para la invernada en diciembre del año pasado.
Resultados similares surgen de calcular dichos precios en dólares libres
(no oficiales o “blue”).
Resumiendo: las aparentes alzas de
precio no han sido más que leves recuperaciones en el poder de compra de
la hacienda, que sigue decayendo desde 2011.
Detrás de estos flojos precios, encontramos un mercado que se encuentra excesivamente abastecido de carne.
La producción de carne bovina de este año es superior en un 9% a la de
2012. Las exportaciones crecieron también 9%, pero solo representan el
7% de la faena, por lo cual su aporte a descomprimir la situación del
mercado es mínimo. Las actuales retenciones a las exportaciones de carne
bovina, las exigencias de enviar carne a “las baratas”, la combinación
entre atraso cambiario y tipos de cambio múltiples, hacen que la
industria local no pueda aprovechar los muy buenos precios
internacionales actuales.
Esta situación de exceso de carne barata en el mercado, ha llevado a una disminución en el consumo de carne de pollo en
el orden del 1%. No obstante, se estima que el consumo per cápita de
carnes total se mantendrá por encima de los 110 kilos anuales, el cual
es un valor muy alto.
Cabe destacar que el aumento del 9% en la producción
de carne vacuna es producto de un incremento del 11% en los animales
faenados o, dicho en otros términos: Bajamos 2 kilos al gancho el promedio de la res bovina faenada.
En más detalle, faenamos más animales livianos especiales y menos
novillos. Esto se debe al bajo volumen de la demanda exportadora, que es
la única que requiere animales grandes para faena.
De cara al 2014, es posible que la producción se mantenga en valores similares
a los actuales. Esto, debido a la tendencia a faenar animales cada vez
más chicos y a una cantidad de cabezas constante, dado que se calcula
que este año se faenarán más cabezas que las nacidas,
lo cual determinaría una mínima reducción del stock. Cabe aclarar en
este punto, que no es descabellado pensar que pueda entrarse en una fase
de liquidación del stock, que derribaría los precios. De hecho,
indicadores como el % de hembras faenadas sobre el total, se encuentran
al límite desde hace un par de meses.
Los precios mantendrían sus niveles presentes, con
la exportación reducida a su mínima expresión, solo cabe enfocar el
análisis en el mercado interno: según valores relevados en Rosario, por
el instituto provincial de estadísticas y censos de la provincia de
Santa Fe, en promedio, los cortes de carne aumentaron entre octubre de 2012 y octubre de 2013 3.5 veces menos que los productos panificados, 3 veces menos que los productos lácteos y 8 veces menos que las frutas, verduras y hortalizas.
En este contexto, el consumidor estaría en condiciones de convalidar
subas al ritmo de la inflación general. Cabe aclarar en este punto, que
mucho dependerá en este particular del éxito de las negociaciones
salariales.
Respecto al marco político, con pocos cambios podría mejorar mucho la situación del sector. Terminar con los ROEs no tiene costo fiscal alguno y terminar con las retenciones tiene un costo ínfimo. Sobre este último tema, me permito abusar de la paciencia del lector con unos cálculos: En 10 meses de 2013, las exportaciones de carnes congeladas, carnes frescas y/o enfriadas y menudencias frescas o congeladas ascendieron a 1013 millones de dólares. Por retenciones del 15% ingresaron entonces 152 millones de dólares.
En el mismo periodo, las exportaciones carne y/o menudencias
procesadas ascendieron a 86 millones de dólares. Por retenciones del 5%
ingresaron 4 millones.
Esto totaliza un ingreso por retenciones a la carne
en el orden de los 156 millones de dólares o, al cambio oficial actual
unos 983 millones de pesos. Este monto, equivale al 0.1% de los recursos
del presupuesto nacional para el próximo año. Una cantidad
insignificante, digo.
Si bien quitar las trabas a la exportación de carne no afectaría el financiamiento del estado, las nuevas autoridades del sector no parecen tenerlo en cuenta.
En virtud de esto, no cabe esperar grandes cambios para el 2014, salvo
la final adjudicación de una parte de la cuota 481 (carne terminada en
feed lots con destino a la Unión Europea, sin aranceles) que podría
hacer un poco más competitiva a la demanda local con destino a
exportación.
Aunque la reducción de la brecha entre el dólar oficial (al cual deben liquidar sus ventas los exportadores) y el dólar libre
(al cual tienden a ajustarse los aumentos de costos) es una medida
requerida por varios sectores, tampoco parece que el gobierno vaya a
unificar el tipo de cambios a la brevedad. Este factor, por si solo,
puede determinar la viabilidad o no de buena parte de las ventas al
exterior.
En resumen, atendiendo a lo antedicho, el próximo año ganadero puede ser similar al 2013, mejorando en caso que el clima decida ser un poco menos riguroso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)